Revista de Guitarras

Alfonso Hermida (Hermida Audio)

Si hay algún nombre propio que haya y esté revolucionando el mundo de los pedales a base de buen hacer y esmero es Alfonso Hermida, el cerebro que hay detrás de Hermida Audio.
Muy amablemente, Alfonso nos con­cedió una entrevista donde pudimos charlar con él y así poder conocer más y mejor al creador de tan reputados pedales.

Conocemos de tus excelentes trabajos, pero ¿Quién es en realidad Alfonso Hermida?

Nací en los Estados Unidos, viví muchos años en Puerto Rico en donde estudié inge­niería. Regresé a los Estados Unidos en don­de trabajé como ingeniero de la NASA y luego como profesor de la Universidad de Miami. Mi madre es puertorriqueña, natural de Guaya­nilla y mi padre español, de El Ferrol. Yo lle­vo el mismo nombre que él; Alfonso Hermida. Cuando era niño visité a mi familia en España en El Ferrol, La Coruña y Madrid. Mi padre era una persona muy inteligente y trabajador. En su tiempo de joven tuvo que irse a trabajar a los Estados Unidos para ayudar a su familia.

Yo recuerdo cuando estábamos en los Esta­dos Unidos el empezó a trabajar en una com­pañía llamada Monroe, que es el equivalente hoy a lo que es IBM. El empezó a trabajar con sistemas electrónicos digitales y análo­gos. Siempre estuvo activo y leía muchísi­mo, cosa que heredé de él y de mi madre.

Mi padre nos mantuvo conectados a Espa­ña con mi familia en Galicia y Madrid. Siem­pre recuerdo que cada vez que visitábamos España, nos daban lo mejor de ellos y nos abrían las puertas de par en par, costumbre que siempre he mantenido y se refleja en todo lo que hago.

En mi hogar, a pesar de estar en los Es­tados Unidos, se habla español solamen­te y muchas ocasiones escuché a mi padre hablando en gallego. Viví la importancia de la comunicación y muchas otras cosas posi­tivas. Sobre todo aprendí a que si hay algún sitio en el Mundo donde la guitarra tiene im­portancia, es en España.

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¿Cómo y cuándo te iniciaste en el mundo de la construcción de pedales?

Al final de los 70’s estaba aprendiendo la gui­tarra española y luego comencé a practicar con la eléctrica. Uno de mis vecinos estaba apren­diendo electrónica por correspondencia. El me enseñó a soldar y me regaló mi primer equipo de soldar. En esos tiempos había muchos peda­les en el mercado, pero todos estaban fuera de mi presupuesto. Ahí comenzó mi interés en la construcción de esos equipos. Luego compré un libro norteamericano que hablaba de la cons­tracción de pedales, ya que mi interés era construirlos porque eran demasiado caros para la época.

¿En el proceso de elaboración de los peda­les, trabajas tú solo o participan más per­sonas en él?

Al principio, por varios años estuve sólo. Y de ves en cuando pues venía una persona y me ayudaba. Pero luego la demanda fue tanta que no era posible hacerlo solo y hasta tuve una lis­ta de espera de dos años. Cerca de cuatro mil personas estuvieron esperando por mis pro­ductos. Poco a poco fui encontrando gente que ayudara. Ahora en este momento tengo gente fija que me ayuda, dependiendo de la semana. Claro, yo siempre entreno a cada persona que me va a ayudar. Cada producto pasa por una se­rie de pruebas y finalmente me siento y con una guitarra pruebo cada uno de los pedales. Sólo firmo el producto una vez estoy satisfecho con el resultado.

¿Cómo es un día de trabajo para ti?

El día de trabajo usualmente empieza con una taza de café, leyendo emails. Tengo un promedio de 300 emails al día para leer. Todos sobre preguntas, órdenes, etc. Actualmente se me ha hecho un poco más fácil este proceso ya que tengo una tienda en mi página web. Des­pués de eso paso a hacer pruebas de equipos. Cada día saco un tiempo para pensar en nuevos métodos y puntos de vista, de cómo puedo ayudar a los músicos a mejorar su tono. Siempre recuerdo mis tiempos de músico y cuando tocaba en bandas y trato de imaginar maneras en las que puedo minimizar los retos que tienen los músicos. Este proceso continúa hasta las tantas de la madrugada. Así que a nadie le sorprenda recibir un email mío a las dos de la madrugada.

Cuando diseñaste el Zendrive ¿Ibas pensan­do en que el sonido final fuera tipo Dumble, o el resultado fue fruto de la casualidad?

Mirando hacia atrás y recordando esos tiem­pos, al parecer muchos planetas se alinearon sin yo saber porque desde un principio lo que me motivó hacer el Zendrive fue un pedazo de una canción que escuché brevemente en el In­ternet. El tono de la guitarra era impresionante pero en esos tiempos yo no sabía quien era el guitarrista ni que equipo usaba. Mi meta era simplemente el de copiar ese tono. Eventual­mente me fui enterando de quién fue el que tocó en esa canción y el quipo que usó. La canción era “Golden Slumbers” de Los Beatles pero to­cada por el famoso guitarrista Robben Ford.

A través de un poco de investigación aprendí que Robben usaba uno de los amplificadores diseñado por Howard Dumble. Yo no tenía ac­ceso a un amplificador Dumble (muy costosos) y tenía que reproducir ese sonido que tanto me gustó con lo que tenía a la mano. De ese momento en adelante y por el espacio de cinco años me dediqué a una sola cosa: encontrar el secreto de ese tono.

El Mosferatu y el Zendrive suenan completa­mente diferentes, pero ¿El Zendrive es una evolución del Mosferatu, o es un diseño com­pletamente independiente?

R: Durante los cinco años fabriqué varias versiones. En una de esas versiones inter­medias había diseñado lo que eventualmen­te se conocería como el “Zendrive”. Varios de los guitarristas que lo probaron indicaron que sonaba bien pero deseaban más y más cosas del producto pues me hicieron dejar a un lado el diseño original y dar paso al Mos­feratu, que es un pedal de mayor ‘sustain’ y ‘gain’. El Mosferatu fue el primero que saque al mercado. Robben Ford lo escuchó y se dio cuenta de que era más fuerte, con más ‘gain’, y el quería algo mas natural, por lo que le dí marcha atrás y le construí un Zendrive. Desde ese momento comenzó a usar el Zendrive e inclusive lo utilizaba en combinación con sus amplificadores Dumble. Hay que recordar que el Zendrive fue diseñado para aquellos que como yo no tenían la plata para comprar un Dumble. Todavía hoy por hoy sigue utili­zándolo, desde el 2003.

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¿Cuál de todos tus diseños es tu preferido?

Yo creo que el Zendrive por su naturalidad y simplicidad, y para otras puede ser el Nu- Valve, que también me gusta mucho. Hace un tiempo atrás hice una versión especial del Zendrive. Este se hizo en una caja de madera elaborada a mano y tenía un rango mayor sin dejar de ser un Zendrive. Es también uno de mis preferidos.

¿Qué papel juega la válvula del Zendrive 2?

La válvula utilizada en el Zendrive 2 se usa en amplificadores y operan a 200V o más. Muchos músicos piensan que esa es la única manera de utilizarlas. Esto se repite como un mantra. El Zendrive 2 y el Nu-Valve y otros pe­dales que van a salir pronto han sido mi ma­nera de demostrar que es posible incorporar el comportamiento no lineal de las válvulas a un pedal que esta corriendo a voltaje bajo…en este caso 9V. No es la primera vez que se han hecho pedales con válvulas, pero mi método fue distinto. Para mí fue un reto. Bastó con que alguien me dijera que eso no podía hacer para yo empezar a trabajar en ello.

Además de esta válvula, ¿Existen más dife­rencias en el diseño del Zendrive 2 respecto al Zendrive 1?

No. Mi idea era mantener el diseño de el Zendrive pero añadiendo la válvula en el circui­to. Esa diferencia se nota en la dinámica del pedal cuando el guitarrista ataca las cuerdas.

¿Cómo gestionaste la hiper-demanda del Zendrive de hace unos años, y las larguísimas listas de espera?

Pude controlar la demanda a través de la gente que ayudaba a construir los pedales. Poco a poco buscamos formas más eficientes de construir el pedal de manera que a cada paso nos asegurábamos de que todo estaba correcto. Queríamos que la fase de probar el pedal fuese simplemente una fase de rigor, porque ya se tenía plena confianza en el pro­ducto y su calidad. Finalmente cuando se tie­nen personas que comparten el deseo de ha­cer el mejor producto posible el trabajo deja de ser tarea.

¿Qué piensas de la aparición de nuevos mo­delos de pedales que tienen un sonido similar al Zendrive? ¿Los has estudiado?, ¿Crees que son diseños propios o están claramente ins­pirados en el Zendrive?

Bueno, en el mercado de pedales ocurre algo a menudo y es que una vez sale un buen producto al mercado algunos en la competen­cia lo estudian, lo analizan y copian hasta don­de sea posible. Desde un principio le borré a las piezas claves los números de identificación. Hasta ahora muchos se han acercado pero no dan con las partes importantes. Fue un poco fuerte para mí ver productos más o menos similares en el mercado. Y hasta cierto pun­to entiendo que la intención es la de tomar un porcentaje del mercado. Lo que me tomó cinco años para desarrollar, hoy una persona puede ir al Internet y copiar más o menos en un par de horas. Todavía al momento no han encon­trado lo que hace único al Zendrive y eso para mí es muy especial.

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¿Cómo es tu relación con los músicos, acep­tas encargos o sólo vendes tus modelos?

Al principio cuando tenía mas tiempo dis­ponible pues sí tenía mis encargos especiales, pero al momento los productos que tengo han llenado las expectativas de muchos músicos. Recientemente he trabajado en combinación con el guitarrista Elliot Easton del grupo The Cars. Elliot estaba buscando un pedal en parti­cular, algo que le permitiera utilizar amplifica­dores pequeños y poder crear tonos agresivos. El vive en California y yo en Florida por lo tanto sólo me pude dejar llevar por sus descripcio­nes. Fue un reto y terminé construyendo cinco o seis pedales hasta que dimos con el correc­to. En junio iré a una exhibición de equipos en Nueva York y pienso demostrar el prototipo. Esta actividad nos da la oportunidad de dia­logar con otros músicos y observar cómo res­ponden al producto.

¿Qué opinas de la aparición de todo ese mo­vimiento DIY?

Yo siempre he apoyado el movimiento DIY (do it yourself), porque soy producto de ese movimiento. Empecé por hacer mis propios pedales ya que no podía costear los equipos originales. Además cuando haces las cosas por amor propio, suceden cosas interesan­tes. Yo soy producto de eso y trato en lo que me sea posible ayudar a otras personas que están empezando y algunas personas a nivel profesional. Yo lo mantengo en privado aunque algunos de ellos lo han agradecido en públi­co. Me parece que hay espacio para todo el mundo y definitivamente que hay espacio para la creatividad en el área de la música. En este movimiento de DIY me gusta ver como la gente aprende de otros, comparten ideas que a ve­ces con el tiempo se convierten en productos ingeniosos y de mucha utilidad. Además, mu­chos de los DIY eventualmente crean sus pro­pias compañías y compiten con las grandes, no en términos de cantidades vendidas pero si en creatividad. A fin de cuentas, para mi lo impor­tante es que nunca se pierda el punto de vista principal, que es ayudar al músico.

El concepto boutique parece que se está po­pularizando ¿crees que es una moda o se va acabar implantando de manera estable?

El concepto Boutique va a continuar y se produce a través del tiempo debido a que cada compañía tiene su forma de hacer las cosas y cada compañía tiene sus prioridades. Hay quien produce en masa y quiere que su pro­ducto este en manos de todo el mundo y para lograr eso mantienen los costos bajos. Para reducir los costos se seleccionan productor tal vez de un menor grado y se remplazan piezas costosas por algunas más simples. El mercado boutique es desarrollado por compañías que deciden olvidarse del precio y piensan en ha­cer un producto, enfocado en la calidad de sus piezas y de manufactura. El impacto de esto es un producto más caro pero con componen­tes de mayor calidad que funcionan mejor que los otros. Entonces a este punto se invierten las prioridades. Y de ahí viene del concepto de boutique. Pero para mí y para otros, nuestra prioridad es el sonido y cómo mejorar eso. Por ejemplo, el ‘switch’ mecánico es uno de dos componentes de más alto precio que tiene mi producto. Pero ese compo­nente me permite tener menos piezas a tra­vés del paso de la señal y yo estoy dispuesto a pagar su precio para tener un mejor producto.

¿Estás trabajando en el desarrollo de nuevos modelos?

El proceso de diseño para mí no es compli­cado, pero ocupa mucho tiempo y no es nece­sariamente un proceso en el que me vaya al laboratorio a quitar y a poner piezas. Esto es para mí un proceso que nunca acaba. Uno de estos modelos es el que mostraré en el Amp Show de Nueva York (en junio) y que es el que desarrollé con Elliot. Es un pedal en el que conseguí unir el comportamiento de dos am­plificadores distintos con un solo pedal. Elliot tenía la situación de que le gustaba el canal ‘clean’ de un amplificador y la distorsión del otro. El otro pedal que mostraré será un diseño miniaturizado que ha tenido una acogida muy buena entre los músicos a quien se lo he dado a probar.

¿Cómo ves el futuro de Alfonso Hermida a ni­vel profesional?

Esto es un proceso de nunca acabar y si me puedo salir con la mía, me gustaría hacer­lo hasta que no pueda pensar más, porque la tecnología va cambiando. No quiero quedar­me estacionario y quiero permitirme venir con nuevas ideas. Los que dicen que no se puede, me motivan a hacerlo mejor.

Para los lectores que pudieran no conocerte ¿Qué van a encontrar en tus productos para que merezca la pena comprarlos?

Yo una vez puse un anuncio en una revista de música a manera de un mensaje escondido, para aquellas personas que estaban utilizando mis ideas, y decía “La creatividad es un producto de la sinceridad”. Todo lo que yo diseño es por un sincero interés de expandir la tecnología, a que los músicos suenen mejor y a que se pre­ocupen menos por su equipo y más por su músi­ca. Que me permitan preocuparme y ocuparme del equipo y de simplificarles la vida. Ese ha sido el método que sigo y la acogida es porque que saben por donde vengo. Yo rara vez pongo anun­cios. Los referidos son mi mejor publicidad.

Jose Manuel López
David Vie
Jaime Villanueva

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