Revista de Guitarras

Allen Hinds.

¿Cómo fueron tus comienzos con la guitarra?
R:
Tenía un hermano mayor que estaba muy interesado en la música… Bueno, en realidad la mayor parte de mi familia lo estaba. Tenía tres hermanos mayores y una hermana tam­bién mayor y siempre tenían el último vinilo que acababa de salir. Escuchaba “Rubber Soul” de The Beatles, Otis Redding, Sam y Dave… Pero The Beatles y Hendrix realmente me cautivaron. Siempre escuchaba más que tocaba. En realidad, no cogí la guitarra has­ta los 16 o así. Y en ese momento, los Allman Brothers golpeaban la escena. Estaban a sólo 50 kilómetros de donde yo crecí en Alabama, en Georgia, el estado vecino.

¿Cuándo sentiste que la música, la guitarra, iba a ser tu vida?
R:
Durante mi último año en la escuela secun­daria, solía faltar a clase para ir al auditorio y apretar mi viejo amplificador Silvertone. Poco después vi a Little Feat y los Allman Brothers en directo, tal vez en 1972 ó 73, y fue entonces cuando supe que no quería hacer nada más…

¿Cuál fue tu primera guitarra? ¿Todavía la tienes?
R:
Era la Silvertone de mis hermanos mayo­res. No la conservo, pero he tenido varias si­milares desde entonces.

¿Mantienes una rutina de práctica?
R:
No, ocurre de forma natural. Si tengo un montón de conciertos o sesiones eso se con­vierte en mi práctica… Si el trabajo es lento, espero a la inspiración… No fuerzo nada.

¿Cuál fue tu primer trabajo como profesional?
R:
Tenía 17 años y me pagaban 50 dólares to­cando en una banda llamada “Doodah” con tipos mucho mayores que yo… Pero era como: “¡Guau y además me pagan!”

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En 1985 te mudas a Los Ángeles y te enrolas en el Musicians Institute, ¿Cuáles son las dife­rencias entre Berklee College y el M.I.?
R:
Por aquel entonces, eran muy diferentes. M.I. era dirigido por intérpretes… Y la menor inscripción de solo la élite significaba que ha­bía un compromiso más unificado de mejorar todo lo que podías. Es decir, todo el mundo quería tocar sobre “Giant Steps” y canciones con armonía difícil. Incluso cuando Jeff Buc­kley estaba allí tocábamos sobre standards de Jazz. Es lo que hacíamos para llegar al si­guiente nivel… Por aquel entonces esa pare­cía la evolución natural de la guitarra y todos nos conocíamos entre nosotros. Berklee era similar en cuanto a que todos estábamos per­siguiendo los mismos objetivos. Pero Berklee era más grande, un negocio que era obvio, pero la mentalidad de los estudiantes era si­milar. Entonces M.I. se convirtió en una es­cuela de arte contemporáneo. Dejaban entrar a gente de cualquier nivel y se expandieron hacia la producción, construcción de guita­rra, voz, maquillaje… ¡Es Hollywood después de todo!

Debido a que M.I. fue una especie de “a tu ritmo” durante tanto tiempo, significaba que algunos estudiantes iban avanzando sin te­ner que estudiar mucho. Era sólo una parte del estilo de vida de Los Ángeles, creo. Inclu­so tuvo mala reputación por momentos. Pero fue más cuestión de enfoque. Yo diría que ahora son bastante similares en muchos as­pectos. M.I. y Los Ángeles tienen recursos y cultura increíbles. Pero tienes que quererlo y hacerlo por tu cuenta, nadie te va a empujar para sobresalir aquí en Los Ángeles, quizás esa es la diferencia.

¿Cómo es un día en tu vida cuando estás en casa?
R:
Pues últimamente he estado grabando un montón para otros. Estoy haciendo un C. D. con un artista japonés llamado Taku Yabuki. Banda increíble, muy fusión… También estoy siempre trabajando en nueva música para mí mismo. Tengo un par de bandas con las que trabajo alrededor de Los Ángeles. Toco en “Baked Potato” con mi banda una vez al mes. Escribo cosas para una gran cantidad de ca­nales de cable en los EE.UU. que me mantiene muy ocupado. También enseño en el M.I. y en una nueva escuela llamada Cornel, de músi­ca contemporánea, con Abe Laboriel. Es una escuela pequeña que me recuerda los viejos tiempos en M.I.

Soy un loco del tenis y me encanta salir a la pista tanto como puedo.

Hablemos acerca de guitarras. Si tuvieras que elegir una… ¿Cuál preferirías? ¿Vinta­ge o boutique?
R:
Eso es fácil… Vintage seguro. Creo que la mayoría de personas nunca han tocado una Gibson o Fender de las bonitas y viejas. Cuando lo haces, te das cuenta de que no hay nada que se le parezca. Es como cuando con­duces un bonito Mercedes… y hay Mercedes baratos y Mercedes medios que no son tan especiales… Igual que Gibsons y Fenders. Pero cuando conduces un CL 500 o incluso los Mercedes E350 es muy difícil volver atrás y conducir un Ford. Como las guitarras. Por supuesto, algunas personas no se preocu­pan por la experiencia que supone conducir. Lo que quieren es llegar del punto A al punto B. Quiero experimentar la guitarra por todo lo que tiene. La sensación, el sonido, la histo­ria, el aspecto y el “vibe”. Un poco como co­leccionar antigüedades. Tengo suerte en este momento. Tengo algunas vintage realmente agradables… créeme… después de tocar con estas no se puede pensar tan bien sobre tu PRS… lo siento. PRS hace grandes guitarras, solo digo que hay algo en la vieja madera… La forma, el tacto, el aspecto, el sonido es único en cada guitarra y suena diferente a cualquier cosa nueva.

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¿Qué debe tener una guitarra refiriéndonos a madera, pastillas, hardware… para que te re­sulte interesante?
R:
Bueno, prefiero las guitarras antiguas…pero si es nueva tal vez deba parecer vieja… Sinceramente, me gustan todas las configu­raciones. Tengo algunos amigos que estable­cen todas sus guitarras de la misma manera.

Mismo mástil, mismas cuerdas… me gus­ta la variedad y la inspiración que recibe al tener diferentes formas, tamaños… Tengo una vieja Gibson Melody Maker con más­til enorme que me encanta. Me hace tocar diferente. Me suelen gustar las guitarras tradicionales. No me gustan las pastillas demasiado calientes que pueden enturbiar el sonido y parece que me gustan más las guitarras ligeras aunque algunas de peso sonaban muy bien. No me gustan las gui­tarras brillantes. Vieja, usada y con historia son las que me gustan.

¿Puedes decirnos algo acerca de las guitarras que utilizas actualmente? ¿Las coleccionas?
R:
Solía tener varios modelos de Les Paul, varias SGs, varias Teles… recientemente ad­quirí una vintage increíble así que he vendi­do las demás por que no las usaba. Compré una 1954 Les Paul retro equipada con hum­buckers en Goldtop que suena muy bien. No tenía sentido tener otras LP después de comprar esta. Tengo una 335 del 64, instru­mento también simplemente increíble. Ten­go una tele del 53, una SG 1964, una Melody Maker de 1960, Martin 00028 y también una Strat de Xotic. No es Vintage pero está muy usada. Es mi guitarra de carretera. Suena bien en cualquier vivo y no te preocupas si se daña por el camino. Así que casi tengo una de cada una de mis guitarras favoritas. Voy a seguir coleccionando mientras me las pue­da permitir.

En cuanto amplificación, ¿Qué estás usando ahora?
R:
Me gustan algo sencillo, amplis de 30 a 50 vatios y con 6L6, suenan bien para mí. Tengo algunos viejos Deluxe Reverb… Bog­ner, Jackson, Divided by 13… para conciertos más grandes tengo algunos nuevos ampli­ficadores Bad Cat en limpio, sin demasiada potencia pero sin quedarse corto. De esa manera los pedales van bien y los delays no distorsionan, los puedes apretar lo suficiente como para dejar que las válvulas se compri­man y suenen bien

¿Qué nos puedes contar sobre tu signature AH- 1 de pedales?
R:
Xotic iba a hacer un Allen Hinds. Desafortu­nadamente decidieron no hacerlo, y casual­mente en la misma época un tipo de Flori­da se ofreció a enviar un pedal para que lo escuchara. Su nombre es Bob Burt, un gran ebanista, está en Facebook. Comenzó a en­viarme prototipos y este pedal sonaba muy bien, muy delicado, pero muy sensible y vivo. Realmente me encanta. En directo corta a través de la mezcla con toneladas de armó­nicos y es muy natural.

¿Cómo te preparas para una sesión de grabación?
R:
Tengo un pequeño equipo en casa. Un iMac y un preamplificador Avalon con varios micró­fonos. Me gusta la forma en la que una gui­tarra responde cuando se encuentra a pocos metros de distancia de un amplificador. Utili­zo auriculares para poder acercarme al am­pli, me gustan las cuerdas de un par de días de edad. Si es la cuerda demasiado nueva suena demasiado brillante, demasiado vieja, estará fuera de tono. Realmente no hago nada especial. Trabajo bien por las mañanas, soy más creativo por alguna razón.

¿Cuáles son las diferencias entre el trabajo para otros artistas o trabajar en tu propia música?
R:
Bueno, es un reto en ambos sentidos por diferentes razones. Tocar con un artis­ta puede ser muy exigente, porque a veces cuanto más artístico, más exigente, y a me­nudo no es por eso por lo que vives tu vida. He hecho música propia desde hace varios años y es muy personal. Ahora comprendo a otros artistas. Miras hacia atrás en situacio­nes como acompañante y nada se compara con hacer tu propia música. La totalidad del proceso de crear, escribir, arreglar, ensayar y tocar en directo es inmensamente gratifi­cante aunque frustrante a veces, pero real­mente es de lo que se trata la vida para mí, alimentar el alma.

3¿Cómo es para ti el proceso de composición?
R:
Bueno, a veces sólo cantas una melodía, o escuchas un groove que establece algo de creatividad. Entonces es como tallar una es­tatua que quitas y pones, das un paso atrás y miras, escuchas… A veces sucede en pocos minutos, a veces la mano de obra dura meses pero tienes que mantener el movimiento. Tener experiencia de Jazz me da más opciones ar­mónicamente. A veces eso es malo porque me encanta la sencillez de Neil Young y también aprecio a Joni Mitchel o Steely Dan. A veces pongo demasiada información en una canción que no es necesaria, solo porque puedo, pero trato de mantener las cosas simples y vibrantes

¿Qué debe tener un buen solo desde tu punto de vista?
R:
Estoy en el punto de mi vida donde no me importa si el solo es técnicamente difícil. Antes solía importarme pero ahora mis so­los favoritos son los que salen del corazón. Es por eso que BB King nunca envejecerá. Todavía me gusta la emoción de un artis­ta experimentado, pero cada nota tiene que significar algo. El solo tiene que contar una historia, con 200 notas ó 2 notas. Cuando en­seño a mi hijo le digo: “Finge que estás escri­biendo una melodía para la canción, piensa en líneas simples y pegadizas… construye y termina el solo.”

Mantienes una gran actividad docente, clínics, clases magistrales, vía skype: ¿Qué nos pue­des decir al respecto?
R:
Sigo trabajando en M.I. y he hecho tantas giras… Creo que me consideran artista re­sidente. Estoy el desarrollo de las clases de Cornel en Glendale, un reto. Pero me encanta ver a los estudiantes inspirados… Hago cla­ses via skype desde mi sitio web allenhinds.com y tengo algunas lecciones de la revista “Guitar Techniques” que subiré también. Si­tios como “Guitar Breakdown” o “Jazz Guitar Society” en donde tengo cosas… Me encanta la enseñanza, siempre y cuando el estudiante quiera aprender. Antes lo veía como un tra­bajo, ahora me gusta mucho ver estudiantes comprendiendo ciertos conceptos musicales, es muy gratificante.

¿Qué recomendarías a partir de tu expe­riencia para alguien joven que quieren ser profesional?
R:
Como Joe Pass dijo: “Sigue tocando”. Si tienes confianza y una fuerte voluntad mantén el movimiento y algo bueno va a pasar. Nunca he hecho una gran cantidad de dinero, igual algunas personas consideran que tengo una vida exitosa, pero estoy muy feliz y amo lo que hago. Si eres un joven guitarrista con amor a la música, algo va suceder. No te vengas abajo por distracciones externas y mantén una acti­tud positiva porque es muy importante. ¡Man­ténte en movimiento!.

José Manuel López

Traducción: Agus González-Lancharro

 

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