Revista de Guitarras

Andrew Synowiec

Hola, Andrew. Vamos a iniciar esta entrevista con tus comienzos. ¿Qué nos puedes contar acerca de tus primeros años aprendiendo y tocando guitarra en  Maryland (USA)?
Tengo dos hermanos mayores y ellos son la razón de mi gusto por la música. Al principio iba a ser un baterista ya que mi hermano mayor ya tocaba la guitarra y me gustaba la idea de dos hermanos en una banda como mis admirados Van Halen o Pantera. Entonces me di cuenta de que no empiezas a tocar batería de forma completa. Tienes que hacer todos esos rudimentos, por los que no me sentía muy motivado y, al mismo tiempo, mi hermano me animó a comenzar a tocar la guitarra. ¡Ok, genial! ¡Lo haré!

Durante mi adolescencia, en casa, no teníamos cable por tanto no había MTV. Todo lo que tenía eran tres cintas VHS que mis hermanos y yo usábamos para grabar las actuaciones musicales en Saturday Night Live, o cualquier concierto que fuese transmitido en televisión, como el de Led Zeppelin “The Song Remains The Same”.  Sentía una gran atracción por The Who porque en ese momento estaba sucediendo la reunión de “Tommy”. Mi primera guitarra fue una Yamaha de nylon. Todavía la tengo en casa de mis padres.

También, por otro lado, fueron muy importantes las revistas especializadas en guitarra de la época. Lo que era interesante al empezar a tocar la guitarra en el ´89 es que shredding era el objetivo y la finalidad de ser guitarrista. No fue hasta después que mis amigos de instituto comenzaron a sentirse atraídos por la música y formar bandas debido a la figura de Kurt Cobain. Acepté y disfruté ambos estilos sin darme cuenta en ese momento que uno era la respuesta al otro. “¡Ambos están genial! ¡Bien!”.

En aquel momento estaba muy influenciado por John Petrucci y la gran influencia de este era Steve Morse. ¨¡Tengo que escuchar a Steve Morse!” Y desde ahí comencé a estudiarlo seriamente. Me encantaba porque parecía un tipo tan normal. Pase gran cantidad de horas leyendo Guitar Player Magazine y revistas de guitarra, en general. El me hizo tomarme la guitarra en serio. Hubo un paso natural hacia los Dixie Dregs, después John McLaughlin, por la admiración que Morse le profesaba. Posteriormente, Miles porque McLauglin fue parte de su banda y así sucesivamente. También fui descubriendo nueva música en la biblioteca.

Comencé a tomar lecciones con un guitarrista famoso local porque quería ampliar mi conocimiento. Este profesor acababa de graduarse en Musician Institute y aun no sabiendo jazz per se, había adquirido bastantes conocimientos y estaba feliz de compartirlo conmigo. Era un profesor increíble. Más tarde tuve un profesor de guitarra clásica por iniciativa de mis padres. Me mantuve asistiendo a su clase por un tiempo en espera de aprender algún material de Yngwie pero no fue así. Este profesor enseñaba el mismo material a todos sus alumnos y no contaba con ese repertorio. Entonces, me di cuenta de que necesitaba un profesor de guitarra jazz y encontré uno fabuloso que me tomo bajo su ala. Era más que un profesor. Este guitarrista había estado en Berklee. El era uno de los nuevos referentes del jazz en Maryland. Vivía en un apartamento y se mantenía haciendo eventos privados, bodas y conciertos en clubs. Pensé: “Wow, yo podría hacer eso”.

Un paso posterior en tu carrera fue estudiar en la Universidad de Miami – Frost School of Music. ¿Cómo ocurrió?
Este último profesor que he mencionado me animó a atender una escuela de música en una de las grandes ciudades de Estados Unidos. Me dijo: “Sal del nido, ve lejos, a una de estas grandes ciudades, que te pateen el trasero y después decide que quieres hacer”. En esos momentos estaba pensando en ir a NYC y ser un artista superviviente. Mis padres realmente querían que fuese a una escuela con personas “normales”.

Steve Morse había ido a la Universidad de Miami por lo que fue una elección fácil. Creo que en esa época mi sueño era formar algo así como Dixie Dregs II. Un profesor de guitarra allí causó una gran impresión en mí, debe ser uno de los mejores en el mundo. No graba álbumes. Es un tipo de Texas que se trasladó a Miami y estudió allí. Su nombre es Randall Dollohan. está retirado ahora. Es como una enciclopedia de armonía a la guitarra. Era alucinante como destilaba material que parecía inexplicable. Incluso mejor, tenía la habilidad de escucharte y decir algo como: “No tienes facilidad en tocar sobre acordes semidisminuidos. Aquí tienes un ejercicio y estas 3 canciones (¡El se sabía cualquier canción existente!) donde puedes aprender eso. Ve y escúchalo.”

También me enseñó a aprender por mí mismo y cada día todavía sigo practicando sus ejercicios. Su clase de lectura a primera vista era magnífica. La uso cada día.  ¡Gracias, Randall!

En cuanto a la exposición a diferentes estilos, siempre me sentí como una oveja negra porque los jazzeros pensaban que era un rockero y los rockeros, que era un jazzero. Cuando fui a UM me convertí en un jazzero snob. Después de un tiempo, por sorpresa, en mi camino a casa al terminar mi primer año, mi padre vino a recogerme y de Miami a Maryland hay un camino de 20 horas conduciendo. Mi padre tenía un cassette de Billy Joel “Greatest Hits”. Yo pensé que iba a ser un infierno un viaje de 20 horas oyendo esa música pero después de unos minutos, me di cuenta de que era una música increíble y una interpretación a la par. Instantáneamente me enamoré de nuevo de la música pop con la que había crecido.

Tres meses más tarde conocí a mi esposa, novia en ese momento, y a ella le gustaba escuchar “la peor música posible” pero trataba de explicarme porqué le gustaba cierta canción o artista. Estas conversaciones me pusieron de vuelta en el mundo real, por decirlo de alguna forma. Coincidiendo con ese momento, fui con una agrupación a tocar a NYC para actuar y lo odié. Un año después, y con la misma formación, fuimos a LA y me encantó.  Sentí que pertenecía a este sitio.

También ocurrió que durante mis años en Miami, establecí amistad con algunos de los músicos que formaban parte de la banda de Shakira y fui a verlos ensayar. Conocí a Tim Mitchell allí y vi su rack, el lugar donde ensayaban (estaban ensayando en el American Airlines Arena. ¡Menuda sala de ensayo!). También conocí a Dan Warner. Él es “El Tipo” en Miami. El tipo más increíble, fue mi mentor. Siempre tenía tiempo para cualquier pregunta tonta sobre equipo, a cualquier hora del día. Le debo grandes dosis de gratitud. Fue durante este tiempo que pensé en mudarme a LA.

¿Cómo fue tu periodo en Miami después de graduarte en la Universidad?
Creo que todo empezó a despegar después de recibir una llamada para tocar en un disco de Chayanne. El productor era un antiguo alumno de UM. Fui a su casa y tenía un estudio modesto, pero para mí, parecía ser la cosa más increíble del mundo. Me encantó la experiencia y me sentí como en casa.

Tenía todo planeado. ¨Here is the part”. Todo escrito. Era un álbum para Sony por lo que tuve un buen pago en el cheque de la Unión (sindicato de músicos americanos). Recuerdo abrir el cheque y mi mujer comentar: “Esto es lo que te gusta hacer, ¿verdad?”

Era una edad donde te preguntas: “ok, ¿qué va a pasar al final?”. Recuerdo ir a Best Buy y comprar el CD. Lo escuché y me di cuenta que las guitarras estaban enterradas en la mezcla (risas). Pusieron mi apellido de forma equivocada. Es parte del asunto y me siento en paz con ello.

Durante ese tiempo pensé cual debería ser el siguiente paso. Estaba arruinado y no quería mudarme a una nueva ciudad en esa situación ya que había hablado con alumnos de mi universidad, que posteriormente se habían trasladado a NY,  y todos comentaban que tenían que hacer otros trabajos diferentes a la música para poder sobrevivir. Esto me hizo darme cuenta que no podía mudarme a otra ciudad sin tener bastantes ahorros.

Mi mujer iba una año después que yo en el transcurso de su carrera universitaria y para terminar, necesitaba un año más que yo en la mía. Me presenté para una plaza de profesor asistente en la universidad. Conseguí el trabajo y eso supuso un Master gratis y un sueldo básico para cubrir gastos. En ese momento ya había decidido trasladarme a LA. El plan era dejarme la piel trabajando, vivir tan barato como pudiese, ahorrar al máximo y trasladarme a LA. Justo antes de hacerlo, conseguí un tour con una artista de Miami llamada JD Natasha, lo que me mantuvo muy ocupado y ganando mucho dinero.

En ese momento, te trasladaste a LA. ¿Cómo fue?
Asi es. Me trasladé antes de graduarme, realmente. Puse todas mis cosas en un Honda Civic y conduje hasta LA. Tenía un amigo con el que había estudiado “film composing” en UM y que se encontraba en LA. Me quedé en su sillón por un tiempo. En ese momento, estaba haciendo aún el tour con JD Natasha. Él no tenía coche, así que hicimos un trato. Yo no lo necesitaba al estar en gira.

Cuando finalmente te trasladaste a LA algo que era tu objetivo. ¿Sentiste que estabas suficientemente preparado para todas las situaciones que te esperaban?
Esa es una buena pregunta. Musicalmente yo creo que estaba preparado. No estaba preparado socialmente. Soy el chico de la costa este que siempre era puntual y muy “Tipo A”. Bien, tienes todo ese elemento psicológico de ser músico y todavía estoy intentado descifrarlo.

¿Cómo te manejas con una escena tan competitiva en una gran ciudad como Los Ángeles?
No he encontrado a esta ciudad tan competitiva como alguna gente piensa, si lo que hablamos es de lo negativo, de gente intentando quitar trabajos… quizás una o dos personas así he encontrado en mi carrera, pero no es la regla. Los lugares en que sentí verdadera competencia fue cuando fui a audiciones para giras.

Apareces y hay como 50 personas que son idénticos a ti (risas). “Oh, este es joven, corte limpio, no tattoes”. Cada persona está bajo ese perfil. Ahí se puede sentir esa sensación de competitividad.

Conseguí alguno de esos gigs, incluyendo la dirección musical. Tuve la oportunidad, por tanto, de estar al otro lado. Te das cuenta que muchas de las personas responsables de tomar decisiones, no pueden diferenciar a un buen instrumentista de otro que no lo es.  “¿Trabajo tan duro para que este sea mi mundo?” Esto me llevó a enfocarme más y más en la escena de grabación en estudio. Sentí que era más mi área.  Quería formar parte de esa escena.

¿Cómo fue esa transición de enfocarte desde el trabajo en directos al trabajo en la escena de grabación?
Rebobinando un poco, estaba trabajando con la banda de Gordon Goodwin y ya estaba comenzando a tener sesiones en ese círculo. El tour con Jordan Sparks, Madison Square Garden, Good Morning America, abriendo para Alicia Keys… “¡Queremos que te vengas con nosotros de gira!”. Y yo les dije: “Genial, pero el 9 de Julio tengo una sesión para Disney. No puedo hacer el concierto. Y creo que en Agosto tengo otra sesión que puede crear conflicto”. Su respuesta fue “¿Qué?”. No daban crédito. Mi pensamiento era: aunque esas dos sesiones sean lo único que tenga en ese tiempo, esas dos sesiones son donde realmente quiero estar.

Hace poco escuché una gran frase:” Ve a dónde eres celebrado, no dónde eres tolerado”. Todo lo que intenté hacer desde que llegué a LA fue poner mi pie en el mundo de las sesiones.

Cuando te mudaste, ¿Eras lo suficiente maduro para saber que no tenías que agradar a todo el mundo?
Eso es, no puedes agradar a todo el mundo. Creo que hay que descifrar a quien debes agradar. Es la parte más dura. Siento que es mejor no “crear la escena antes de rodarla”.

Soy como un ratón de iglesia, porque hay demasiadas “grandes personalidades” en la sala de grabación. También debes descubrir cuál es tu personalidad, quién eres tú de forma natural. Lo que eres puedes cambiarlo hasta cierto punto pero no del todo. Comencé a darme cuenta de quién era realmente. No soy Steve Lukather, y eso es ok. Solo hay uno y es genial. Yo no estoy “cableado” de la misma manera, pero quizás  puedo ofrecer algo que propio mío y hay un lugar para ello. Creo que es parte de todo esto, averiguar esa parte personal tuya y como aplicarla musicalmente.

¿Llegaste a esta conclusión tras tu traslado a LA o antes?
Sobre ese tiempo. Pasé gran cantidad de sufrimiento en Miami tratando de descubrirlo. Y quizás algo también aquí en LA.

¿Cómo conseguiste el puesto en la Big Phat Band?
Un amigo me llamó para un gig. Era una banda que un amante de la música había formado con algunos mercenarios. Después de algunos conciertos decidió grabar un disco. El productor para ese álbum era y es un amigo cercano de Gordon (Goodwin). Este productor trabaja mucho en LA y ha hecho muchos trabajos con Gordon. Grabamos ese disco en el estudio de grabación LAFX. Uno de los charts no estaba siendo exitoso. Estaban teniendo algún problema en la grabación de las partes y, finalmente, me decidí a comentar: “Creo que el bajo está tocando lo que está escrito pero el resto de la banda está acentuando el “and” del “dos” en lugar del…”  y el pensó, puede leer y tocar (risas).

Esto trae a colación que no es solo la oportunidad de conocer a alguien y todo pasa. Una semana anterior a esa grabación toqué con la Big Band de Chris Walden, quien es un increíble arreglista y compositor. El bajista de la banda era el mismo que tocaba en la banda de Gordon. El dijo “Hey, tocas genial, ¿Sabes? Grant (Geissman) está muy ocupado con su show de TV ahora y no podemos encontrar un suplente. Es difícil encontrar alguien que pueda tocar rock, jazz y que también sepa leer”. Después vino la sesión. En este momento hay dos personas hablando de ti.

Como resultado, un bolo en Palm Springs con la Big Phat Band. Era un concierto en un evento de esos “raros” pero esto seguro que pensaron: “probémosle aquí porque nadie le verá si no lo hace bien”. Me enviaron los CDs físicos, así como los charts físicos también y estuve escuchándolos todo lo que pude antes del concierto.

 ¿Cuál fue tu primera sesión de grabación para una banda sonora en la que participó una orquesta completa?
Creo que fue una sesión con Chris Walden. Recibí un email del Service (servicio de contratación de la unión de músicos en USA). Eso era algo grande. “Aparece en Fox”, decía. “¿Dónde está eso?”, me preguntaba (risas). “Necesitas una guitarra acústica”, decía. Y yo pensaba: “Hmmm… noooh, yo quiero usar todo mi equipo”. Y así hice, llené mi coche con todo mi equipo. “¡Nunca sabes!” (risas).

Llegué y aluciné. Sonaba increíble. Recuerdo diciéndome que yo no tocaba hasta la última composición y que podía estar por allí mientras. Estaba sentado en la parte de atrás del estudio y George Doering entra. “¡Dios mío!” George estaba tan relajado…

Creo que estábamos grabando, en realidad, una demo. Chris quería usar la orquesta completa para esa demo, aprovechando otra sesión y por eso era la última canción del día.  Era una canción con onda Western en Drop D y George estaba al dobro. En el papel podía ver las dos partes. Dos pentagramas: uno con la parte de guitarra acústica y otro con la parte solista de Dobro. George tocó increíblemente bien, con esa fantástica reverb. No podía creer como de relajado estaba, como si estuviese esperando en la cola de la frutería. En mi caso, sólo intentaba no ponerme nervioso.

Y tras esta experiencia, pensé: “¡Lo hice! ya he tocado en una sesión con George Doering. Ya he llegado” (bromeando). Pero pasaron 4 años hasta la siguiente vez que trabajé en una sesión con él de nuevo. ¡Siempre te mantiene humilde!

Andrew, tú tocas ahora a diario con músicos de clase mundial. ¿Qué te hace decidir a quién llamar cuando es referente a proyectos personales?
Primero factores personales, seguro. Porque necesito sentirme cómodo con esas personas. En relación a mis propias grabaciones o el concierto del Baked Potato (con Tim Pierce) quería poner ahí afuera que hago muy diferentes estilos.

Cuando comienzas a trabajar, hagas lo que hagas, la gente te relaciona con ello y siempre te da más de eso. Para bien o para mal, establece tu tripulación. Yo toco con estos músicos, pero quizás no todo el mundo sepa que también toco con estos otros. Por ello, siempre trato de contratar a gente diferente de con quien estoy relacionado por mi carrera en el estudio de grabación.

Últimamente te he visto tocar bastante con tu Les Paul. ¿A qué se debe?
Físicamente, creo que es más fácil de tocar que una Stratocaster. La escala corta, la facilidad para los bendings. Hay algo en la forma en que la guitarra suena. Ciertamente, puedo hacer cualquier cosa con ella. Puede ser agresiva o puede ser dulce. Está configurada para tener dos volúmenes, un tono maestro y un corte de bajos en uno de los pots.

Cuando me trasladé a LA, era un usuario de PRS. Después me di cuenta de que debería aprender a tocar una guitarra tipo Strat. Me forcé a hacerlo. Conseguí una  Tom Anderson Strat.

Tomé una lección con Carl Verheyen y me dijo: “¡Eres un chico Strat!”. Yo pensé: “Sí, lo conseguí, ahora puedo ir a por cualquier otra cosa” (risas). Llegó un punto en el que quería estar cómodo en todas las guitarras posibles para una sesión por lo que practiqué con una guitarra diferente cada día.

Andrew, muchísimas gracias por pasar un rato con nosotros. Una pregunta final para concluir ¿Cuáles son tus planes en un futuro cercano?
Estoy bastante feliz con mi carrera como músico de sesión, cada día es diferente y hace que se mantenga fresco. ¡En ocasiones tengo más trabajo del que puedo realizar! En el futuro, me gustaría encontrar tiempo para también tocar mi propia música. Tengo un álbum que será lanzado a principios del 2019. Un álbum que fue grabado completamente en vivo en el estudio, en un día y que tiene como invitado especial a mi amigo Tim Pierce en algunos temas. 

Pablo Padilla

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