Revista de Guitarras

Ariel Rot I

En su agradable estudio de Madrid nos recibe Ariel Rot, puntual a la hora pactada ejerce de perfecto anfitrión, relajado y comunicativo. Charlamos con él por espacio de más de dos horas. Nos mostró su lugar de trabajo, sus guitarras, incluso algún tema de lo que será su próximo disco. Sin duda una estrella del rock en español, un guitarrista que toca mucho más de lo que enseña y parte de la historia de la música rock de este país. Aquí esta la conversación que sostuvimos, tal cual.

Robadas y vendidas
Ariel ¿dime que guitarra has tenido y que te hayas arrepentido de vender o no tienes ya… ?
No bueno, me han robado una Strato – te estoy hablando del año 85- nos robaron con Tequila muchas guitarras. Entraron en el local y robaron una Les Paul Deluxe dorada, no sé que tal sería ¿no? Era una guitarra comprada en una tienda en el año 75 o por ahí no son de las de tope pero la Strato debía ser del 61 era como esta (señala una 63) en sunburst. Fue un desastre. Entonces un amigo se iba a Londres le dejé 90.000 pts y me trajo, después de un año que se tiró en Londres, me trajo esta.

Es una maravilla también pero no es como la que me robaron, no tan buena, era superior. De todas formas esta ¿conoces a José (Nortes) no? Hay muy buenas Stratos en La Cabaña pero esta es… no es muy Strato, es como esos gatos que son un poco perros (risas), no tiene esa cosa tan cliché de la Strato ¿sabes? Tipo superpuro, afilado, tipo Robert Cray, Clapton en su momento, tiene un puntito más híbrido.

Hace relativamente poco, un par de años, vendí una Les Paul que era de Josele (Los Enemigos), se la presté a un amigo, se encariñó un montón, me dijo por favor véndemela y se la vendí.
Era una Les Paul ¡estaba buena! El la arregló, consiguió por internet viejas pastillas y la dejó muy bien. Yo no le tuve demasiado cariño, la usé sólo una gira de Los Rodríguez y me enganché mucho en un momento a esa guitarra, tienes un momento y de repente el sonido Gibson gordo, carnoso y cuando vas a probar la Strato en la prueba de sonido ¿dónde vamos con esto?, ¿no? (risas) pero bueno, tampoco es que me arrepienta que no me deje… tampoco me quita el sueño haber vendido esa.
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Telecaster
Esta la compré (señala le Telecaster 68)… esta tiene una historia muy bonita. Estábamos tocando en Argentina, en Mendoza y apareció un tío con el que había hecho una jam-session hacía más de 20 años, en el 86 o por ahí. Estaba en recepción o no sé que, aparece el tío y nada ¿no? Ariel, ¿no recuerdas? tal y cual – el grupo se llamaba Alcohol Etílico- me acordaba perfectamente porque estábamos Andrés (Calamaro) y yo y fuimos a ver ese grupo en Mendoza y no llegaba el guitarrista, entonces Andrés le dice, bueno que suba Ariel a tocar (risas) ¿te sabes las canciones? no, no… tranquilos que “orejea” bien, “orejea” bien. Y subí, toqué como 5 temas hasta que finalmente llegó el guitarra.

Entonces apareció y en un momento me dice: bueno, yo sé que te gustan las guitarras antiguas, te quería enseñar la mía… abre así, me muestra esto (señala la Tele 68) y yo… me quería cortar las venas y claro, el tío -en Mendoza no es fácil vender una guitarra como esta- el tío sabía perfectamente lo que costaba y… bueno… si la quieres te la vendo.

Yo tocaba esa noche, “pero no sé como probarla”, el tío me dijo llévatela. Entonces en el concierto, en un blues que había en la mitad, “pásamela”, pedazo de guitarrón… ya me había convencido, no hace falta ni escucharla para ver el mueble que es y me puse muy nervioso.

El tío llegó a la mañana siguiente ¡yo no tenía encima ese dinero! Y en Argentina encontrar ese dinero no es fácil, en la provincia. El tipo me dijo llévatela y me lo mandas cuando llegues a Buenos Aires.

Todavía nos quedaban días de gira, cuando llegué a Buenos Aires le hice… se la viene a llevar. La escuchó en directo y se arrepintió. Pero no, me dijo que estaba contentísimo, que tenía un terreno y que gracias a eso iba a poder construirse su casa. Con eso pasé dos años y es la última guitarra que me compré, estoy encantado.

SG, Tequila y robo

Después tengo la SG del 68, está muy bien, tiene una vibrola, con lo cual el sonido ¡no es tan macarra!, le quita un poco de “macarrismo”. Bueno, yo no la pude usar mucho hasta Tequila y ahora es como la guitarra oficial de la gira ¿no?, después la Strato para algunos temas “Quiero Besarte”, “El Barco” y tal suena muy bien. Pero todos los rocks yo los grabé con Gibson: “La Plaza Del Pueblo”, “Mira Esa Chica”, todos esos temas, todos, los grabé con Gibson, hasta que apareció esta Strato.

El primero y el segundo disco con Les Paul, después nos empezamos a meter más en Fender. Entre las que nos robaron había una Telecaster que compró Julián (Infante) en Garijo o una de esas tiendas de Madrid, que bajaron al sótano y la subieron nueva, era yo creo que más antigua que esta (61), nueva, un pecado, con el filetito así toda divina y la robaron, fue un gran palo.
Ensayábamos en un local que era una especie de rancho, lo que era antes Arturo Soria, ahora hay edificios y tal, antes era una especie de descampado con casitas. Éramos muy inconscientes, éramos muy inocentes, en realidad Madrid era muy inocente, todavía no había empezado… aunque la verdad con el tipo de amistades que teníamos… debíamos haber pensado que la cosa estaba se está poniendo para preocuparse y fue una chorrada, rompieron el techo. Fue muy triste, yo creo que ese fue uno de los palos gordos que tuvieron Tequila, ya fue muy al final, nos fuimos de ese local que era el local de toda nuestra vida, era nuestra casa, nos pasábamos el día ahí metidos. Tenía un jardincito, era todo muy tercermundista (risas) con dos perros muertos de hambre que se suponían que iban a defender (risas) si entraba alguien ¿no? (risas).

Evidentemente no sirvió para nada, una valla con cristales en punta ¡imagínate en el medio de una huerta!, era una huerta, el dueño tenía un huerto y ya nos costó encontrar un local donde nos sintiéramos cómodos y yo creo que al poco tiempo nos separamos.
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¿Ya llevabais muchos años de banda ahí?
Bueno la historia de Tequila no es muy larga. Tequila empezó oficialmente, grabamos a final del 77 un single, el disco salió en el 78 y nos separamos en el 83 en realidad pero al final del 82 la banda estábamos…

Guitarras a comprar

Imagínate que no tienes restricciones ¿qué guitarra comprarías ahora mismo?
Bueno me gustaría tener una Les Paul de los años 50 (risas), creo que están costando 150.000 euros más o menos. Seguiría con las Telecaster, buscando, investigando. Stratos y Telecaster cualquiera que mejore las dos que tengo… es difícil… es difícil pero es una cuestión de viajar con dinero en el bolsillo ¿no? en España es difícil.

La leyenda urbana esa de la orquesta que no sabe lo que tiene
Bueno, esa que me robaron fue así, muy fuerte. Tocábamos con una orquesta y el tío me dice: “tengo una guitarra vieja, me compré esta Yamaha, no sé que, no sé cuantos… ” me enseña la vieja. Lo mismo al tocar con ellos la semana siguiente –nunca teníamos un duro en realidad- entonces le dije: te la compro, vale la semana que viene tocamos juntos y me pagas. Me costó 30.000 pts, no me puedo quejar por lo menos disfruté como 2 ó 3 años. Ahí en Youtube se ve alguna tele con esa Strato, una maravilla. Después algún ampli algún Tweed de estos…

Inspiración, acústicas, Los Rodríguez

¿Tienes rollo con las guitarras? Me refiero rollo inspirador, que de repente coges una guitarra y empiezan a salir cosas, por algo que no tienes controlado pero que genera una especie de energía creativa extraña…
Bueno la Tennessee que me dejé en casa me da mucha vidilla para tocar, no hace falta enchufarla porque el tío que me la vendió le recortó uno de los violines de aquí arriba, no sé muy bien porqué pero funciona. No por estética evidentemente, se lo hizo para que acople más o para poder tocarla desenchufada. Y después bueno, la Tele esa. Cuando me la compré tarde mucho en llegar a Madrid, todavía estaba en Argentina y claro, es una guitarra que la toqué mucho desenchufada, muchísimo.

Después tengo en casa una acústica, una Guild, muy vieja que suena muy mal (risas) esta es como una especie de mueble viejo, no sé, la hemos probado ahí en La Cabaña un par de veces y no… es una guitarra muy basta, superbasta, habría que probarla como con mal sonido dentro de una banda ¿no? Yo no sé si la probamos en plan acústico que ahí se nota mucho… siempre en primer plano… claro con una batería… las guitarras muy buenas no sirven muchas veces para tocar con batería ¿no?

De acústicas no estoy muy bien por ejemplo… tienes una Martin que te he visto que ¡uf!… la Eric Clapton pero es una guitarra nueva, muy pija, alto diseño, le falta todavía un poco de grasa (risas)… de hecho las Martin hasta los seis meses de tocarlas no empiezan a crecer de sonido… claro, claro, esta al principio la tenía en un soporte así que me daba cosa tocarla, con miedo y luego al final me la llevé de gira y ahora la uso todo el tiempo.

Pero claro, yo la tenía en casa, olía a nueva y después en la gira me llevaba una –por cierto me la quité de encima- no voy a decir la marca (risas) es una muy buena guitarra una Lakewood pero no para mí, es una guitarra para tocar tipo James Taylor ¿sabes? Muy delicada, claro en mis acústicos toco mucho rock… no puedo tocar con esto, después de estar en casa con la Martin cogía esta y no… era más difícil tocarla, más dura. La Martin es muy cómoda, lo que pasa es que tiene demasiado sonido, es enorme, le puse 0.10 ¡fíjate! con lo que ahora está genial pues se achicó el sonido y puedo puntear.

Es un poco piano, entonces tocas con una banda y se da un poco de ostias con todo el mundo. A codazos va buscando su lugar.
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Entonces con la Guild es curioso porque cuando vinimos en el 90 con Los Rodríguez, éramos muy pobres (risas) y no teníamos ni una guitarra en casa, venían amigos por la noche después de una juerga y no teníamos con que tocar. Entonces en la segunda mano y tal me compré esta Guild y fue la guitarra con la que compusimos un montón de temas, con la que tocábamos todo el tiempo y hace poco la recuperé. La tenía en un medio-depósito y recuerdo que no era una guitarra que sonara muy bien y la recuperé y la verdad es que me está dando mucho cuartel. Se ve que hay ahí alguna conexión, es muy agradable de tocar, un sonido apagado, igual estás ahora en otra onda… bueno creo que eso es mucha mística, mucha palabrería y más un estado que la guitarra te provoca y uno se “amanija” con eso y bienvenido sea ¿no?

Yo creo que hay que tocar con lo que se tiene, hace poco un documental de Stevie Wonder dónde explicaba porqué grabó de tal manera tal canción, es porque es lo que tenía, lo que había ahí, hay que grabar con lo que tienes. A Stevie Wonder dale un Casio y te va a hacer maravillas y hay que seguir ese ejemplo.

Todo lo tenía en su contra: pobre, negro y ciego en los USA en los 50 y sin embargo…
Pero cuanto talento, cuanto talento por favor…

Aprendizaje

Una cosa que dijiste en una entrevista que me pareció muy interesante, al respecto de triunfar o no triunfar en la música dijiste: lo importante, lo que quedan son las canciones.
Yo he hecho esto y a lo mejor se vende más o se vende menos, me da mejor o peor de vivir pero es lo que yo he hecho… me pareció una frase cojonuda.

Bueno, las canciones y coger una guitarra, aunque todo esto se acabe, el tener una guitarra con la que poder tocar fue la esencia, fue con lo que empezamos, con lo que éramos felices ¿no?
Para mi la felicidad era llegar del colegio y bueno, si tenía un porrito de marihuana (risas) era directamente la gloria, el día se me hacia eterno, el momento de llegar a casa de poner un disco y ponerme a tocar encima…

Después cuando cogí más vuelo yo solo, ponerme a improvisar yo solo, para eso la guitarra es más agradecida en compañía ¿no? un disco o alguien, tocábamos mucho… mucho, mucho, mucho.
Yo por ejemplo escucho el primer disco de Tequila y me veo como un guitarrista ya con cierta experiencia en ese primer disco, tenía 17años pero claro yo desde los 10 años todos los días tocábamos muchas horas. Quedábamos con un amigo para juntarnos y estábamos 3 horas tocando la guitarra sin parar, yo creo que ahí fue donde aprendí.

¿No has tenido un aprendizaje formal?
Fui bastante indisciplinado realmente, si he tenido y algunos muy buenos, sobre todo dos. Un profesor de jazz a la antigua digamos ¿no? ¿Conocéis a Oscar Alemán? Bueno pues este tío se llamaba Walter Malosetti – que su hijo es ahora un bajista de jazz muy consagrado (se refiere a Javier Malosetti)- y tenía un método de jazz sencillo con lo que ahora llaman tablaturas creo, dibujaba, te enseñaba la escala y te tocaba acordes para que tú con la escala pudieras tocar encima de lo que el iba tocando. Y después Claudio Galbis, pero ninguno duró más de tres meses, siempre fui muy poco constante, eso fue en la Argentina antes de venir en el 76.

Hace poco, bueno hace 6 ó 7 años estudié como dos meses con Guille Roma. Un guitarrista de jazz más moderno, más avanzado, más Real Book y todas esas cosas de ese rollo, justo hasta que nació mi hijo y ahí ya lo dejé. Estuve como tres meses y me sirvió un montón, si te fijas es en el disco “Lo Siento Frank” y ahí se nota el solo de “Lo Siento Frank”, me vino muy bien, me encantaría la verdad. Con los años se disfruta más estudiar, al principio me agobiaba un poco, siempre y en cuanto podía me escaqueaba.

Yo tuve un estudio bastante riguroso de piano cuando era muy chiquito y creo que eso me hizo un poco alérgico a los profesores (risas) porque tuve como a los 7 u 8 años clases de piano –siempre con tendencia liberal y enrollada, porque mi madre tenía ese tipo de contactos- con cierto rigor para un niño y el piano es un instrumento que es casi como el ballet ¿no?
La última profesora que tuve a la que adoro, que hoy en día es una eminencia en Argentina se llama Violeta de Gainza. Allí estudiamos todos con esa mujer, Andrés (Calamaro), Fito (Paez), Leonardo Sujatovich, es una “genia” pero realmente era muy dura, metía mucha caña. Si no llevabas los deberes hechos se mosqueaba un montón… y la posición y la postura y tal… entonces empezamos a ir a Claudio (risas) que era un chaval que estaba grabando sus primeros discos con “Manal y La Pesada del Rock and Roll” y claro descubrimos otro mundo. En realidad empezó a estudiar un colega Leo, Leo Sujatovich que éramos vecinos, teníamos un grupo juntos con 10 años y él empezó a estudiar y Claudio le dijo: “traete a tu amigo… ”entonces íbamos los dos juntos, cogíamos un autobús casi una hora y nos quedábamos eternamente, hasta que ¡vámonos a casa que nos van a matar! (risas) muy bonito.

Eso es un cambio: del clásico al blues, aunque tampoco era muy “clásico” la señora que decías…
Era Satie, Piazzolla, Bartok y esas cosas. Era de las primeras pedagogas que empezó a utilizar la improvisación en niños, empezó a considerar que un niño tiene todas las herramientas para poder improvisar… no leer e interpretar… las dos cosas, además nos grababa y tiene esas viejas cintas. Después de muchos años volví a estudiar con ella una temporada muy corta, cuando volví a Argentina en el 87 o por ahí y algunas me puso…

¿No las querías?
Si, si pero como también me fui de mala manera (risas) nunca se las pude volver a pedir (risas) pero se me escuchaba así con una vocecita… ”bueno Ariel ¿qué nos tocas?” “es una improvisación… ” (poniendo voz de niño) (risas).

Estará satisfecha porque menuda cantera de músicos…
Bueno, esta mujer viaja por el mundo dando conferencias, escribe libros, está en ya en un nivel y ella fue realmente la que nos impulsó a ir a Claudio (que también fue su alumno) y cuando ya me vio tocando dijo: acerté.

Sobre todo que a la guitarra llegué de otra manera, llegué encontrando placer de una manera mucho más instantánea, al piano aprendí primero el rigor que el placer, entonces siempre tuve eso en la cabeza. Yo creo que podía haber sido un muy buen pianista… si, si, si.

Tocabilidad

Me ha llamado la atención cuando has comentado que al principio de Tequila, con 17 años ya controlabas sobre el valor de las guitarras, que un tío en una orquesta lleva una guitarra antigua y es muy buena… realmente tan joven…
Algo sabíamos, sabíamos que las pre-CBS, un poco la leyenda la teníamos y además, bueno Alejo tenía una Strato nueva y claro… la otra era de otro planeta ¿no?, aparte mucho más volumen, si, esas guitarras aunque seas un ignorante, es como el amor que no hace falta saber mucho ¿no? (risas).

Si tuvieras que elegir entre un buen sonido o una buena sensación tocando, una buena “tocabilidad”, aunque estés incómodo suena muy bien…
Es imposible sonar bien si estás incómodo, a parte ¿por qué puedes estar incómodo? Hay guitarras que no terminan de afinar, eso es una incomodidad imposible, yo no puedo sonar bien… que se toque muy dura… yo no llego ni a sacar un buen sonido con una guitarra incómoda y no tengo paciencia para… ¡a veces hago un esfuerzo!
Por ejemplo hace poco estuve grabando con Rickenbaker que son guitarras incomodísimas para mí, pero bueno, era una 12 cuerdas y queríamos justo, específicamente sacar eso. Pero sufrí ¡eh! sufrí tocando, sufrí afinando (risas) es un poco pesadilla para mí.

Después Jose tiene una Gretsch maravillosa, Tennessee también, pero nos estaba volviendo loco con el tema de la afinación, entonces imposible. Yo creo fundamental estar cómodo.

David Vie
José Manuel López

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