Revista de Guitarras

Gibson ES 150

Gibson es una de las marcas con mayor tradición en el mundo de la guitarra eléctrica norteamericana y algunos de sus modelos forman parte del origen y la historia de este instrumento y de una forma u otra son referentes. Hoy tenemos la suerte de disfrutar de una guitarra de más de 50 años y que pertenece a ese grupo que durante la década de los años 30 y 40 empezaba a sentar las bases de lo que iba a significar Gibson en este mundo.

La propia compañía hablaba se este modelo como de primera calidad profesional allá por el año 1936 que fue el de su lanzamiento en la fac­toría de Kalamazoo. Rápidamente se hizo con un hueco en el mundo de las orquestas de jazz tan en alza en esa época y fue Charlie Christian quien la popularizó. Si nos ponemos en situación, tenemos que pensar que el papel de la guitarra entonces era de base rítmica y debido a las carencias que existían a nivel amplificación, eran necesarios instrumentos con una gran caja y que “movie­ran” con un fuerte ataque, el hecho de solear tocando single notes era poco probable puesto que no se escuchaba bien la guitarra. La aparición de la ES 150 con su pickup formado por una barra magnética (blade) en formato single coil, significó toda una pequeña revolución en los años 30.

Todo ello por el precio de 150$ en un pack que incluía el amplificador. Precios que en las ES (Electric Spanish) acabaron convirtiéndose en la referencia de los modelos (ES-175, ES-335 etc.)

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Según fue avanzando la tecnología, las pas­tillas fueron evolucionando a su vez y en 1947 la popular P-90 sustituyó a la original “cu­chillo” Charlie Christian. A mediados de los años 50 el modelo dejó de fabricarse. La unidad de la que disponemos para revisitar pertenece a esta última etapa puesto que monta una pastilla P-90. Este ha sido un breve resumen sobre la historia de la ES-150 hasta los años 50, posterior­mente a finales de los años 60 se re­introdujo una ES-150 DC con doble cutaway pero esa es otra historia.

Construcción, pala, mástil

La ES-150 se fabricó en Kalamazoo entre 1936 y 1956 con la interrupción entre 1942 y 1946 debida a la Segunda Guerra Mun­dial. La unión del cuerpo y mástil es encolada, se siente una guitarra fuerte, si no estás acos­tumbrado a las arch-top desde luego notas sensaciones incómodas debido al tamaño del cuerpo que desaparecen en cuanto estás un ratito con ella, sería parecido al hecho de aparcar un Cadillac cuando estás acostumbrado a llevar un utilitario.

La pala es la típica en Gibson en ella se ve el logo serigrafiado –no es un de­call- y el acceso al alma protegido por la típica plaquita en forma de campana, las clavijas de afinación son tres a cada lado tipo vintage Kluson. En la parte posterior no se observa grabado el número de serie. La cejuela es de hueso.

El mástil es de madera de caoba con un perfil en “C” obvia­mente no está pensado para técni­cas modernas porque aún no existían en el momento de su fabricación, pero se toca con comodidad aunque no en las partes altas debido a la ausencia de cutaway. El diapasón es de palorrosa y sobre él hay 20 trastes tipo medium. Los marcadores de po­sición son dots en madreperla en los lugares habituales y en el lateral también lleva puntitos pequeños para orientarse.

Cuerpo, electrónica

El cuerpo es laminado de arce con tapa ar­queada. Los aros y el fondo – arqueado- tam­bién lo son. Un binding blanco, amarilleado por el paso del tiempo, une la tapa y el fondo a los aros laterales. En los modelos pre-war la tapa era de abeto sólido mientras que los laterales y fondo lo eran de arce. El acabado de la tapa es un sunburst de dos colores y la nitrocelu­losa del acabado se ve crackelada dándole un aspecto totalmente vintage, el fondo y los aros están acabados en un marrón chocolate, so­brio y elegante.

La guitarra monta una P-90 tipo “ear dog” en sustitución de la single tipo cuchillo de su an­tecesora, y está situada en una posición cerca­na al mástil, se controla con un potenciómetro de volumen y otro de tono. La entrada del jack es lateral.

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El puente es de palorrosa con selletas fi­jas, con la correspondiente a la segunda cuerda desplazada hacia arriba y la tercera desplazada hacia abajo, para garantizar un buen quintaje. Esto es una solución plantea­da porque la inclinación del puente en una tapa arqueada y con el puente sin fijar, podría resultar poco eficaz. Es regulable en altura. El cordal es trapezoidal.

Sonido y conclusiones

En principio ha sido un auténtico lujo po­der disfrutar de una guitarra con esta “edad” algo que agradecemos a la gente de Tex-Mex Guitars, ya que no es algo fácil de lograr en nuestro país donde el vintage real nos queda algo lejano. La guitarra tiene un cuajo impor­tante con sus cerca de 60 años. A nivel sono­ro suena muy rica, la P-90 equilibra la gor­dura que le proporciona las dimensiones de la caja dándole definición y ataque. Te invita a sacar “punch” con el golpe de ataque, lo que se traduce en una buena dinámica. Muestra equilibrio entre frecuencias no quedándose ningún espectro sonoro sin representación. Si fraseas single note te invita a solear, pro­porcionando fluidez en el discurso. Jazz, blues, bossa… se mueve con eficacia en esas áreas sonoras marcándolas con un agrada­ble sabor. Un instrumento especial que nos ha encantado probar y que es difícilmente al­canzable, no por su precio si no por su difícil disponibilidad.

José Manuel López.

Gibson

ES-150

Hollow de 16 ¼”, aros y fondo de arce

Maciza de abeto

Caoba, Perfil “C”

Palorrosa

20 trastes medium

Hueso

De ébano

Cromado

Tipo Kluson Vintage

Gibson P-90

1x Volumen 1 x Tono

Lateral

Sunburst de dos tonos

Instrumento cedido por Tex-Mex Guitars

 

 

 

 

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