Revista de Guitarras

Jason Lollar, visita a su taller.

Cuando hablamos de pastillas para guitarra y lo asociamos al tono, inevitablemente uno de los nombres clave que nos viene a la mente es el de Lollar, con todo merecimiento. Hemos probado todo tipo de guitarras que montan estas pickups que así lo confirman. Marc Gras, factotum de Electronvolt Effects, nos sugirió la posibilidad de entrevistar a Jason además de un tour por su taller de Seattle, lo que nos pareció una excelente idea para acercar el trabajo de Jason a los lectores de Cutaway. Aquí está el resultado.

 

El primer día me invitan a navegar por el Puget Sound, el fiordo done está Seattle. Volvemos al puerto y nos vamos en busca del ferry para Vashon. Cruzamos suavemente este pequeño trozo de mar y llegamos a la isla. Conducimos entre árboles que a mi se me parecen a las secuoyas pero que, me informan, son mucho más pequeños. ¿Cómo serán las secuoyas? De camino a las instalaciones de Lollar pickups me explican lo singular que es esta comunidad de Vashon, como las pastillas pienso yo. Llegamos a una típica casa made in USA con lo que parece un garaje de buen tamaño y un par de edificios auxiliares más pequeños. ¡Las pastillas se hacen en el garaje de casa! Es domingo, así que no hay nadie trabajando. Las instalaciones huelen a la cera de la sección de baños. Parece un taller de artesanía. Me explican que cada puesto monoplaza de trabajo corresponde a una sección: pastillas tipo tele, strato, tipo P90, Humbucker (dos puestos) y un puesto para Jason, donde hace las pastillas más especiales y crea nuevos modelos.

 

¿Cuánto tiempo llevas en la manufactura? ¿Cuándo empezaste el negocio?
Desde 1979, pero no hacía muchas y solo usé unas 10 libras de cable de bobina desde el 79 hasta 1995 aproximadamente, lo que viene a ser unas 100 pastillas. Sobre 1996 escribí el libro que trata sobre cómo bobinar y a partir de ahí mucha gente me pidió que le hiciera pastillas. Dejé mi trabajo en el 2000 y desde entonces ya no construyo guitarras ni reparo amplificadores, estoy centrado en las pastillas. En los últimos 10 años he estado cada vez más ocupado y eso que intenté mantener el crecimiento del negocio. Ha sido un gran éxito.

He estado en el negocio desde que era adolescente y he probado de todo, desde reparar antigüedades hasta tocar por dinero, construir los muebles y pantallas, haciendo inlays, reparando guitarras… Lollar Guitars Inc. comenzó en 1990, bajo el nombre de Lollar Enterprises. Dejé de tocar y me apetecía más construir. Estuve mucho tiempo construyendo plantillas y preparándome para manufacturar múltiples 335 y aprendiendo sobre válvulas, simplemente aprendiendo de todo para ver qué buscaba la gente. Internet no era lo mismo que ahora y buscaba la manera de promocionarme yo mismo, así que escribí un libro sobre como construir pastillas. Aprendí lo básico en la escuela de Luthiers de Roberto Venn en 1978. El libro me mantuvo ocupado durante 2 años y a partir de ahí comenzó el negocio de pastillas. Después del año 2000 el nombre pasó a ser Lollar Guitars Inc.

Cuando escribí el libro apenas había gente construyendo pastillas pero el libro se seguía vendiendo y la gente que lo compraba me preguntaba por distribuidores de partes de guitarra para comenzar a vender partes. Era imposible pensar en conseguir partes de guitarra a menos que las hicieras tú, incluso los materiales eran dificiles de encontrar. Toda vez que los distribuidores empezaron a vender partes el negocio despegó. Ahora hay cientos de personas haciendo pastillas y es muy difícil establecerse, por suerte yo lo hice en el momento correcto.

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¿Qué referencias has tomado para desarrollar tus pastillas?
He estado construyendo pastillas desde finales de los 70 y entonces era un reto encontrar materiales. Así que al principio la idea era, únicamente, encontrar materiales que funcionaran. Pasé de intentar hacer pastillas que funcionasen a copiar pastillas vintage y de ahí a diseñarlas desde el origen. Ahora, me baso en todas las referencias que puedo, ya sea vintage, pastillas de otra gente y mis propias pastillas como base para nuevos diseños. El año pasado desarrollé la Regal, que está basada en la Fender Wide Range de los 70 pero mejorada, como normalmente hago cuando actualizo un diseño. Estoy trabajando en una pastilla de bajo a partir de un Thunderbird de principios de los 60 y también tengo otros diseños que están en sus etapas más primigenias.

Aunque tus diseños están más centrados en sonidos vintage, ¿Tienen tus modelos más salida de lo usual?
Realmente no, unas tienen más, otras menos y otras clavan la especificación. Hacer pastillas más potentes que las originales no es algo que haga por norma. Salidas altas no es lo que busca la mayoría de la gente y no es siempre lo deseable si quieres escuchar lo que tocas, dependiendo del amplificador que uses. No llevarías una pastilla super potente y gruesa en un Tweed Champ. Si lo hicieras sonaría muy embarrado y probablemente quemaría el output del transformador. Debes encontrar el equilibrio entre el sonido distorsionado y el limpio para escucharte en las mejores condiciones y ese equilibrio varía dependiendo de la manera que tiene de tocar cada uno. ¿Cuan distorsionado puedes tocar y, aún así, escuchar lo que tocas?

A la mañana siguiente estoy despierto a las 6 de la mañana impaciente por conocer a los trabajadores de Lollar Pickups. Me espera un día de sorpresas. A las 8 empiezan a llegar los trabajadores. Me sorprende ver al primer trabajador, solo, fabricando pastillas de telecaster. Stephanie me explica que cada trabajador escoge el horario y algunos hacen jornada intensiva. Los puestos son individuales y siempre ocupados por el mismo trabajador, que lo tiene a su gusto. Aquí, la fabricación en serie no tiene cabida, el que empieza una pastilla la acaba y la chequea. Cada trabajador sabe perfectamente como tiene que ser la pastilla que monta. El que ocupa el puesto de las P90 es uno de los trabajadores que más tiempo lleva trabajando en Lollar. Es uno de los responsables de la que probablemente sea la más reconocida pastilla de Lollar, la P90.

¿Qué pastilla ha sido la que ha tenido una mejor acogida entre tus clientes?
Todas pero seguramente soy más conocido por las P-90 aunque creo que no es la más vendida. Eso ocurrió justo antes de que las pastillas se pusieran de moda otra vez, durante unos 5 o 6 años mucha gente probaba con las P-90. Otra vez, estuve en el sitio adecuado para conseguir reputación. Durante los 70 y 80 no era una pastilla muy popular, ahora se usa más.

La nueva Regal ha sido un hit y consigue criticas muy positivas, pero en realidad todas las reciben. Algunas pastillas que hago necesitan obra en la guitarra para instalarlas y te sorprenderías de la gente que está dispuesta a meterse semejante curro. He hecho miles de pastillas Charlie Christian para Telecaster y todas necesitan una instalación especial. Incluso Fender me las ha pedido para algunos modelos bajo pedido especial o de algún artista. La primera vez que me llamaron me sorprendí, nunca pensé que grandes nombres requerirían de mis productos. Godin ganó el galardón de Guitar of the Year 2010 con un diseño especial que constaba de tres P-90 Lollar. Trabajando con constructores, grandes o pequeños, es la mejor manera de recibir críticas para mejorar el producto. Fender, Gibson, PRS, Collings, Heritage, Nash, National, First Act por decir unos cuantos… Cada día me sorprendo más con la cantidad de artistas que las usan. Es todo un honor trabajar con ellos.

¿Cuál es tu modelo favorito?
Era un tipo de P-90 pero ahora hago muchos modelos y puedo escoger cualquier modelo y escucharlo. Ahora ya no tengo un modelo favorito. La Regal es un buen punto de encuentro entre single coil y humbucker, me gusta mucho y probablemente me voy a construir un a335 para montarle ese modelo. Creo que se encuentran un paso por encima de lo que hacía Gibson en los 70 y obtuvieron mala reputación. Hubo un periodo de unos 5 años en los 70 en los que podías ver en directo a The Who cada año. Pete Townsend tenía 4 o 5 LesPauls con minibuckers con un gran sonido. Creo que las vi cada vez que vinieron. El diseño de la Supro, con la cuerda a través de la pastilla, tiene una gran claridad en el tono y eso que tiene más salida que otras de mis pastillas. Todavía no ha llegado a su pico de popularidad, creo que por la placa que cubre las cuerdas no obtendrá un uso masivo, pero seguro que veremos a más gente con ellas en los próximos 5 años.

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Jason me lleva al “garaje” donde tienen algunas herramientas especiales y empieza a explicarme como construían las pastillas cuando empezaron. Cada pieza de celulosa comprimida, cada base de plexiglás, todo se cortaba a mano, Los imanes se colocaban uno a uno con un martillo y las primeras bobinadoras estaban hechas a medida con madera contrachapada, motores y poleas apañadas para la ocasión. Aún se usan algunas de estas para modelos especiales. Ahora se ha ganado en precisión y consistencia. La única maquinaria de este siglo que hay en el taller son las dos cortadoras láser. Si no fuera por ellas estaríamos listos, me comenta Jason. Son las responsables de realizar todos los chasis de las pastillas y hacer grabados cuando hace falta. También han convertido una prensa de pie, debe tener 70 años por lo menos, en una práctica herramienta para colocar los imanes en su base, los 6 de golpe, aún así sigue habiendo pastillas que se montan los imanes de uno en uno. Vemos ejemplos de estas viejas herramientas adaptadas para Lollar en todas partes. Desde la herramienta que coloca los remaches donde se soldarán los cables a las propias bobinadoras. Podemos ver bobinadoras originales de los años 40 y 50 con otras nuevas, que son idénticas y que se las ha fabricado la misma casa que las hacía, específicamente para Lollar.

¿De qué pastilla estas más orgulloso?
Cualquier producto que conllevó una búsqueda, dibujos y maquinaria. Sobretodo aquellos con muchas piezas metálicas como la Horseshoe o la Supro, la Regal… costaron mucho. También hago pastillas únicas para algo muy especial. Es muy difícil encontrar modelos vintage que puedo reproducir a partir de dibujos que hice reparando pastillas antiguas. Puedo reproducir cualquier tipo de pastilla aunque no esté en el catálogo, pero es muy caro construir una única pastilla desde el principio. No muchos se pueden permitir ese tipo de trabajo pero es divertido hacer pastillas a partir de celulosa de caparazón de tortuga, por ejemplo, para copiar una pastilla perdida de una guitarra de los 40.

Dejo a Jason que continúe con lo que estaba haciendo y sigo paseando por el taller con Stephanie, la señora de la casa. Como en un restaurante de alta cocina me explica lo importante que es el producto con el que trabajan. Aquí se hace slow food. Cada vez más han ido utilizando proveedores americanos por proximidad y calidad. Además, cada vez son más las piezas que se fabrican exclusivamente para Lollar, el nuevo modelo de Lollar, las Regal Humbucker, son un ejemplo de ello. Años de desarrollo han llevado a realizar una pastilla de la que están muy orgullosos, hemos tenido que desarrollar todas y cada una de las piezas nosotros mismos. Debajo de uno de los puestos veo un ejemplo de cómo se trabaja, un montón de hilo de cobre se acumula en una caja. Cada pastilla se revisa un buen número de veces a lo largo de su fabricación, numerosos parámetros eléctricos se miden para comprobar que todo está correcto. Ocurre de vez en cuando que imanes o cableado tienen ligeras imperfecciones y no es raro que tengan que tirar una bobina entera de hilo de cobre porque es defectuoso, de ahí que tengan cajas enteras de hilo para tirar. Esto hace el producto sensiblemente más caro pero aquí, lo que importa es la calidad. Una Lollar tiene que sonar a Lollar.

Es normal encontrarse guitarras con las cuerdas muy cerca de las pastillas. ¿Crees que es la mejor manera de encontrar una mejor respuesta de las pastillas?
En general, cuanto más acerques las pastillas a las cuerdas más color obtendrás en el sonido, y cuanto más lejos, el sonido de la guitarra prevalece, pero tienes que buscar diferentes posiciones para encontrar la que más se acerca a lo que buscas. Muchas de mis pastillas no tienen los imanes completamente cargados, así que si las cuerdas están muy separadas perderás el sonido vivo en el tono y las puedes acercar bastante más a las cuerdas que otras pastillas sin dañar el tono. Hay un video que hice en YouTube sobre estos ajustes. Algunas pastillas pueden llegar muy cerca de las cuerdas pero escucharás un sonido extraño. Las pastillas tipo Fender necesitan estar más lejos que las Gibson con los polos de tornillo. Depende nuevamente de lo fuerte que toques las cuerdas, la pastilla, el amplificador y el sonido que busques. Ajustar las pastillas en función de un número particular de vueltas no te garantiza un mejor resultado.

Es hora de cambiar de edificio. Me acompañan a un edificio que parece el mítico granero que podemos ver en las películas. Es un edificio que han hecho recientemente y que usan de zona de pruebas. En una de las paredes hay unas cuarenta guitarras, todas ellas equipadas con diferentes pastillas Lollar, a cual más apetecible. En el suelo, un poco del santo grial en amplificación: Super Reverb Silverface, Bassman Blonde, Vox AC50, todos originales. La primera sorpresa es la mesa que está preparada en la sala, hoy vamos a comer todos los trabajadores y yo juntos. El menú, nada americano. Ensaladas, tapas y jamón ibérico, esta gente sabe lo que se hace y he de reconocer que me ha “llegao”. Después de una buena sobremesa llena de anécdotas, como el viaje que hicieron los Lollar cuando empezaban, recorriendo medio Estados Unidos con una vieja Pickup Chevy de los años ’60.

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¿Por qué te centras en tonos vintage?
La mayoría de mis modelos en catálogo fueron desarrollados a partir de escuchar lo que quería la gente durante años buscando un tono en particular, sobre los modelos que han probado y no les gustan, así que mi catálogo va en función de las peticiones de los clientes. Si mucha gente insiste en un modelo en particular al final lo acabo haciendo. Nadie me llama para hacer pastillas activas o de ganancia exagerada, aunque hay guitarristas de todo tipo que usan mis modelos, incluso grupos de heavy metal las tienen en todas sus guitarras. Querían un sonido un poco más vintage pero probablemente siguen sonando como siempre. Solo porque son vintage no significa que no puedas meter caña. Pastillas de salida media con un tono abierto pueden conseguir grandes sonidos distorsionados, le bajas el pote de volumen y tienes grandes tonos limpios. Pastillas que tienen mucho bobinado no te harán eso.

Hace unos meses Juan Brieva, de Madrid Musical, me comentó que tenía clientes que querían comprar Lollar pero necesitaban algo diferente. Los clientes son guitarristas que tocan con niveles de distorsión alta y necesitan mantener la máxima definición. Quieren Lollar porque saben que Lollar tiene un tono excelente y muy buena definición pero las High Wind suenan oscuras cuando intentamos sacar el máximo de ellas. Jason, Greg Timmons (jefe de ventas) y Mike (jefe de taller) me dicen que tienen algo para mi, otra sorpresa. Las pastillas humbucker de Lollar buscan un sabor tradicional, esto significa un nivel importante de compresión de agudos cuando el nivel de señal es grande, este es el sonido del rock más clásico. Para conseguir lo que pedíamos han tenido que reinventar la humbucker, han probado realizar todo tipo de variaciones con la receta tradicional de humbucker pero se alejaban demasiado del sonido que toda Lollar debe tener. Así, lo enfocaron de forma diferente.

La PAF original consta de imanes de Alnico II mientras que tú usas Alnico V Es curioso que uses Alnico II para salidas más altas mientras que el Alnico V lo dejas para salidas más bajas ¿Hay alguna razón en concreto? Parece que está de moda el uso de Alnico II desmagnetizado para un output elevado (Seymour Duncan lo utiliza) ¿Es cuestión de EQ?
Uso Alnico V y II en mis humbuckers y algunos sets tienen uno de cada dependiendo de si es para puente o mástil. Normalmente le quito carga a los imanes hasta cierto punto pero también uso imanes con carga completa dependiendo del modelo. Lo hago por frecuencia y respuesta dinámica ya que el Alnico V tiende a tener unos bajos más ceñidos y con más punch mientras que en el Alnico II es más suave ,así que uso los imanes que mejor se adpatan para un diseño en concreto.

Me han pedido muchas veces pastillas de puente más gruesas pero suaves así que desarrollé la High Wind Imperial que es, sin duda, una pastilla con una salida muy alta y para conseguir ese sonido gordo y suave uso Alnico II con toda la carga. Varias compañías hacen humbuckers potentes con Alnico pero la tradición dice que se ha de usar imán de cerámica que es más fuerte que el Alnico. La cerámica, al no ser conductora, ayuda al bajo a no sonar embarrado y abrillanta las frecuencias agudas. El problema con este tipo de pastillas es que, por norma general, tienen un sonido unidimensional y cuando bajas el pote de volumen de la guitarra continua sonando ¨sucio¨. Hemos estado trabajando en una nueva pastilla con más salida que la High Wind pero tiene un sonido más claro, como una single coil, y aclara la ganancia muy bien cuando bajas el pote de volumen. Es muy similar a las pastillas de los viejos la steel, que usaban un Alnico VIII bien fuerte con menos vueltas en la bobina que las comunes y usamos un cable de calibre más alto para que, aún con menos vueltas, se cubra la bobina. La pastilla es de 4K DCR pero es notoriamente más potente y con más punch que las High Wind y consigue traspasar mejor en la mezcla.

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Me dejan probar una guitarra con 2 humbuckers completamente nuevas. El resultado es más que sorprendente, una pastilla que suena en limpio como una P90 con una dinámica infinita y un brillo casi Fenderiano, pero doble y de alto nivel de salida. Conectamos a un amplificador tipo Marshall y la distorsión se antoja algo así como infinita. Viene a ser como tocar con una single y subir y subir y subir el volumen y conseguir más y más y más. Los graves, los más compactos que he oído nunca. Y todo con el increíble tono Lollar que nunca cansa al oído. ¿Qué puedo decir? gracias y espero poder disponer de uno de estos juegos cuanto antes.

¿Son tan importantes las pastillas para obtener un buen sonido final en una guitarra?
James Williamson me envió la guitarra que usó para grabar Raw Power the los Stooges. James quería que le reproduciera las T top y me llevó varios intentos pero al final lo conseguí. James Utiliza un amplificador de boutique moderno y aún así cuando le escuchas todavía puedes oir el disco original de Raw Power que grabó en el 73. Tiene un toque metálico en su sonido que le hace distinto. Lo que quiero decir con esto es que cualquier buen guitarrista tiene su tono propio y sonaran igual independientemente de lo que usen. Todo el mundo puede escuchar una pastilla cuando está tocada si la puedes comparar con otra. La pastilla puede tener un efecto sutil o dramático. Muchos matices son difíciles de diferenciar hasta que puedes compararlos con una pastilla mejor. Ahí te das cuenta que algunas pastillas suenan pequeñas, más oscuras o no responden al guitarrista. De vez en cuando me cruzo con una guitarra que simplemente no mejora aunque tenga unas buenas pastillas, pero eso es muy raro. Muchas guitarras pueden ser modificadas a mejor para servir al guitarrista en mejores condiciones. El guitarrista, el instrumento y el amplificador influyen en el resultado final. No me atrevo a decir el porcentaje en concreto que se lleva la pastilla pero en la inmensa mayoría de casos una pastilla buena marca la diferencia.

El símil que más me viene a la cabeza, será por el país en el que vivo, es el de la alta cocina, otra vez. Producto, gente que le gusta con locura lo que hace, el sabor de la cocina de antes y el punto justo de innovación. Aquí no se bobinan las pastillas de 5 en 5, ni uno pone los imanes y el otro el baño de cera sin saber muy bien por que lo hacen. Aquí las pastillas van firmadas por su creador. Cuando uno recibe las pastillas o las ve en su guitarra podría pensar, vaya, como todas las demás. Cuando las escucha se da cuenta de su error. Y yo, además, he tenido el placer de ver todos los matices y entresijos de estas pequeñas píldoras de felicidad. Espero haber acercado un poco la realidad detrás de una Lollar. 

Marc Gras

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