Revista de Guitarras

Javier Pedreira

Javier es uno de esos músicos profesionales de nuestros país que funciona en la sombra acompañando a artistas de la talla de La Frontera, Emilio Aragón, Mikel Erentxun, OBK, Luz Casal, Alex Ubago, Amaral, Quique González, Amaia Montero, Najwa y Carlos Jean, Jorge Pardo, Tino Di Geraldo, Txetxo Bengoetxea, Tomasito etc. Mientras desarrolla sus propios proyectos musicales en el entorno de la Free Improvisation por ejemplo.

 

A pesar de ser muy joven lleva batallando más de 20 años. Le vimos hace poco de sideman de Quique González, nos gustó y quisimos hablar con él.

La primera pregunta siempre es obligada y tópica pero ¿Cómo llegaste a la guitarra, cuando decides que es eso lo que quieres hacer profesionalmente?

Empecé a tocar la guitarra a los once años y un poco antes la música ya se había convertido en mi pa­sión. Desde entonces supe que quería dedicarme a esto. Luego, casi sin darme cuenta empecé a trabajar muy pronto. Realmente me siento muy afortunado.

¿Nos puedes nombrar tus influencias, cuales son tus guitarristas favoritos?

Bill Frisell, Keith Richards, Derek Bailey, Tom Verlaine, Marc Ribot, Bo Ramsey, Grant Green, Jeff Beck, Arto Lindsay, Marc Ducret, Johnny Marr,…..todos me han marcado en al­gún momento dado. También me encantan las obras para guitarra clásica de Leo Brouwer y Villa-Lobos.

Pero no podría limitar mis influencias exclu­sivamente al terreno musical y si así fuera, el mundo de la guitarra ocuparía sólo una peque­ña parte. Así mismo podría hablarte de David Lynch, Kandinsky, Morton Feldman, Bruce Lee, Krishnamurti, György Ligeti, John Cage…

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¿Tienes formación formal en armonía o ins­trumento…?

Estudié solfeo al principio. A partir de ahí todo ha sido un amalgama de información obtenida de distintas fuentes, desde profeso­res, academias, seminarios, libros, etc. hasta la propia experimentación.

Quique González dice de ti que eres un genio, que te aprendiste 30 temas en una tarde y sin papel ¿Cómo eres capaz de eso?

Quique es una de las personas más gene­rosas que conozco. Sólo llegué al ensayo con los temas aprendidos.

Has tocado durante 20 años con todo tipo de ar­tistas ¿Qué necesitas para aceptar un trabajo a parte de dinero claro?

Básicamente que haya un planteamiento de trabajo serio.

Al respecto de tus proyectos personales, estás trabajando en improvisación totalmente libre, me contabas la otra noche…¿Puedes desarro­llar ese concepto un poco más? ¿Tiene que ver con el free-jazz?

La improvisación libre (free improvisation) al contrario de lo que mucha gente piensa no es un estilo de música (como si lo es el free-jazz) sino una manera de afrontarte a ella. El lenguaje que se desarrolla no es “idiomático” como si lo es en los diversos estilos musica­les, jazz, rock, pop, etc… Esto quiere decir que no es una música basada en la tradición sino en la “situación”, es decir, en el momen­to en el que está ocurriendo. Para ello el im­provisador se vale de todo lo que tiene para poder reaccionar libremente. Esto implica desde una aguda capacidad de escucha has­ta el máximo conocimiento del instrumento pasando por todo el bagaje personal que uno pueda tener.

En Madrid tenemos la suerte de contar con un gran músico improvisador como es Wade Mathews, que programa conciertos regular­mente en un lugar llamado Cruce con artistas del panorama internacional. También existe una asociación llamada Música Libre (de la que soy miembro desde hace un par de años) que lleva ya una década organizando el festi­val Hurta Cordel. Pero por supuesto también hay escena en otros sitios de España. Acabo de llegar hace unos días de tocar con uno de los proyectos que tengo Moon-Dos (dúo con la pianista y violonchelista Paloma Carrasco) en la primera edición del Loft Music Festival, que se realiza en Tenerife organizado por Manolo Rodríguez, Francis Hernández y Carlos Costa, tres grandísimos músicos.

¿Cómo valoras el trabajo rítmico de un guitarrista en una banda que a ve­ces dista del concepto generalizado de guitar-heroe?

Desde el primer momento en el que empiezas a tocar la guitarra estás li­diando con el abismo egocéntrico que a veces encierra. Se supone que un músico debe ser versátil y saber estar en primer plano o en el fondo depen­diendo del trabajo, la situación y su propio criterio.

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Hablamos de equipo si te parece, va­mos con las guitarras ¿Cual es tu ar­senal actualmente?

La mayoría de las guitarras que tengo fueron adquiridas por una ne­cesidad particular de algún trabajo determinado. En estudio utilizo lo que es nece­sario en cada situación dependiendo del artista, el proyecto y en función de lo que tengo.

Por ejemplo, en la gira de Quique estoy utili­zando una acústica Martin, una Telecaster, una SG con afinación abierta y tres Strat: una barí­tono, una de 12 cuerdas y una normal.

La SG, la barítono y la Strat de 12 están mo­dificadas por la gente del Taller de Instrumentos de Madrid, con los que llevo trabajando ya cator­ce años y tanto la Telecaster como recientemen­te la Strato normal, están fabricadas por ellos.

¿Cuál sería tu guitarra favorita?

Actualmente estoy especialmente encariñado con la nueva Strato.

¿En acústicas que estás usando? ¿Como amplificas?

Últimamente estoy usando mucho la Martin. En directo utilizo una mez­cla de pastilla Fishman pasiva y piezo (también Fishman) con una salida ste­reo que va a dos previos independien­tes. En estudio uso micrófono.

Y hablando de amplis…cuéntanos tam­bién cosas.

Uso dos ampilficadores Custom del Ta­ller de Instrumentos para situciones dis­tintas. Tengo una cabeza de 50 vatios con una pantalla 2 x 12” para giras y un combo de 15 vatios con un altavoz de 12” para oca­siones donde hay que tener cuidado con el volu­men. Los altavoces son Blue Alnico de Celestion.

Muchas veces los amplificadores o las guita­rras tocados solos suenan muy bien pero luego en contexto banda necesitan encontrar su es­pacio sonoro…¿Cómo llevas esto?

He tenido la suerte de poder ir testeando mi equipo en situaciones reales y muy distintas. De hecho lo primero que aprendí a base de palos es que el mismo sonido que puede ser válido en un entorno, en otro trabajo distinto puede quedar fuera de contexto. Ese es el úni­co sentido de tener equipo.

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Al respecto de los pedales de efectos y demás ¿eres partidario de lo analógico o lo digital gana terreno?

Generalmente analógico, pero hay delays y loopers digitales increíbles

El mundo de la música está en un momento di­fícil, de desorientación, de buscar vías nuevas o fórmulas distintas a las de hasta este momen­to…todo está masificado, la cantidad prima sobre la calidad, se escucha la música de cual­quier manera…ya sé que no existen pócimas mágicas al respecto…¿Cómo ves tu el panora­ma? ¿Cómo deberíamos actuar?

Quizás lo primero que deberíamos hacer los músicos es aceptar nuestra responsabilidad y dejar de mirarnos el ombligo. Hay mucho por hacer y empieza por nosotros.

Te he visto tocar algunas veces y me resulta curio­so como te manejas con tu mano derecha, púa de pulgar, en ocasiones me recuerda a Nils Lofgren.

Hace un par de años que vengo tocando con la púa de pulgar. Es la mejor solución que he encontrado al hecho de tocar con púa y dedos al mismo tiempo.

Por último ¿cuales son tus planes a corto pla­zo? ¿Qué recomiendas a los lectores de Cu­taway que se inician en la guitarra y tienen su vida enfocada en ello?

Trato de llevar un equilibrio entre trabajar acompañando a gente con la necesidad perso­nal de hacer música propia, aunque es cierto que no siempre es fácil.

Vivir de la música se está convirtiendo en una hazaña digna de super-héroes hoy en día. Pero lograrlo es un privilegio que conlleva respon­sabilidad, honestidad y mucha humildad. Esto es una profesión como cualquier otra (aunque por nuestra regulación cualquiera lo diría…) y se aprende poco a poco, con los años.

Lo que somos como personas y como reac­cionamos frente al mundo que nos rodea es lo que al final transmitimos tocando.

José Manuel López

Fotos: Rubén de Gracia

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