Revista de Guitarras

Práctica del ajuste de guitarras I

Seguro que muchos de vosotros estáis diciendo: ¡Basta ya de teoría!, pongámonos pues a la práctica. En nuestro primer artículo de práctica examinaremos el acceso a la llave del alma y su manipulación. El ajuste del alma de la guitarra impone mucho respeto a los guitarristas. Éste respeto es bien merecido, pues una rotura de alma supone una de las peores reparaciones posibles. A través de éste artículo te comentaré todos los aspectos a tener en cuenta respecto a su ajuste. Síguelos a rajatabla, y siempre que tengas alguna duda, acude a un luthier que seguro te ayudará gustoso.

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El alma de la guitarra se ajusta mediante una tuerca en alguno de los extremos del diapasón. La tuerca de ajuste puede ser de varios tipos:

1.- Cabeza allen hembra de varios pasos, bien en milímetros (4,5,6mm) o bien en pulgadas (1/4,1/8, 5/32 de pulgada). Probablemente son las más habituales, las emplean la mayoría de las guitarras acústicas, las Fender de estilo moderno y la mayoría de los instrumentos orientales.
2.- Cabeza de tuerca. Típicas de Gibson e Ibanez. Se ajustan mediante una llave de pipeta y una vez más pueden ser en paso métrico o en paso en pulgadas ver foto 1.
3.- Cabeza de tipo tornillo, plano o estrellado. Se suelen ver en las guitarras Fender tipo “vintage” Ver foto 2.
4.- Un cilindro con agujeros que se gira con alguna llave de paso lo más cercano posible al diámetro del agujero o bien un destornillador de iguales características. Se encuentra siempre al final del diapasón, bien expuesto o bien bajo una tapa. Ver foto 3.
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En todos los casos, debes conocer y poseer la llave exacta para la guitarra que vas a ajustar. Ver fotos 4 y 5 de llaves. Muchos fabricantes incluyen la llave de ajuste con la guitarra, pero tanto si no la incluyen, como si la hemos perdido, es vital que la llave de ajuste sea exactamente la correcta. Si utilizas una llave aproximadamente igual en tamaño (muy común entre pasos cercanos milimétricos y en pulgadas), corres el riesgo de pasar de rosca la cabeza de la tuerca de ajuste. Que en muchos casos puede ser sacada y reemplazada por un luthier, pero en algunos puede suponer una reparación muy costosa.
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En primer lugar deberemos localizarla, en la mayoría de eléctricas se encuentra en el clavijero, bien expuesta, bien oculta tras una tapa o bien dentro de una cavidad. Algunas guitarras como las Fender vintage está en el extremo opuesto del diapasón y debajo del golpeador. En el caso de las Fender tipo vintage, prefiero desmontar el mástil y ajustarlo cómodamente, porque de no desmontarlo se corre el riesgo de dañar el golpeador y la madera en las Stratocaster y la chapa de la pastilla de mástil en las Telecaster. Si bien parece más engorrroso, en realidad facilita mucho las cosas y minimiza los riesgos.
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En guitarras acústicas suele encontrarse dentro de la caja del instrumento, accesible a través de la boca ver foto 6; casi siempre es de tipo “allen”. En algunas guitarras modernas como Lowden, Larrivée y algunos modelos Ovation, la tuerca no es divisable a simple vista. Se encuentra muy en el interior de la guitarra y es necesario una llave especial o bien mucha maña para ajustar el alma.

En todos los casos, mirando a la tuerca de frente, el apriete se consigue en el sentido de las agujas del reloj y el afloje en el sentido contrario.

Es importante no confundirse en mástiles en los que la tuerca está situada en el extremo del diapasón cercano a la caja. Si seguimos el método de mirar diréctamente a la tuerca no nos confundiremos.
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Consideraciones finales
Respecto al debate de si el alma se debe apretar con la tensión de las cuerdas o sin ella:
Es una teoría extendida aquella que dice que el alma se debe apretar con las cuerdas destensadas. Esta teoría se basa en que el alma sufre menos si no existe tensión de las cuerdas. Si bien esta teoría tiene una parte cierta que se explicará después, mi opinión al respecto es que el alma es una barra de acero de una resistencia tremenda, la tensión de las cuerdas difícilmente puede dañarla. El punto frágil del alma es la zona de la rosca y la tuerca, zona que puede sufrir por una fricción excesiva de la tuerca con la zona donde apoya. El punto frágil a tener en cuenta por tanto es ése. En caso de que el alma se sintiese muy dura o agarrotada, se debe aflojar la tuerca y lubricar con vaselina la junta de la tuerca con el tope. Ésta fricción se produce tanto si hay tensión de cuerdas como si no la hay. El apriete de alma debe ser razonable, si se sintiese demasiado dura o que hemos dado demasiadas vueltas de apriete a la tuerca, el problema está en otro sitio y el alma no cumple su función. Una vez más, la tensión de las cuerdas no va a dañar el alma, es el apriete excesivo de la tuerca o la fricción anormal la que daña el alma.
La única excepción a ésta regla es el caso de mástiles que se encuentran excesivamente combados, muy habitual en bajos aunque también es posible en guitarras. Cuando un mástil está excesivamente combado, el alma no es capaz de hacer efecto. Aunque la apretemos, el mástil no se endereza. En estos casos es imprescindible liberar de tensión las cuerdas para que el mástil se enderece lo más posible. En casos en los que a pesar de quitar las cuerdas, el mástil siguiese muy doblado, es innecesario forzar mediante gatos el mástil hasta que se enderece y entonces ajustar el alma. En cualquiera de estos casos, te recomiendo que acudas a un luthier para ajustarla.

En mis años de profesión he ajustado el alma en torno a 15.000 instrumentos y hasta la fecha no he dañado ningún alma a una guitarra o bajo aplicando el método general de ajustar el alma con las cuerdas bajo tensión. Pese a ello, y como siempre digo, esta es mi teoría, no dogma.

Por último, cualquier manipulación del alma causa los efectos más notorios al instante, pero hasta unas 24 horas más tarde no termina de mostrar el 100% del efecto. No sería de extrañar que al día siguiente del ajuste debamos hacer un ligero retoque.

Juan Brieva

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