Revista de Guitarras

Gnaposs, David Muñoz

Siempre hemos pensado que David es uno de los músicos más originales con que contamos en el panorama nacional, con una trayectoria significativa y una forma de hacer muy personal con su grupo Gnaposs.

Hacía más de un par de años que no presentaba material nuevo y ahora con Happiness Vol.1 ha roto ese silencio. Su habitual amalgama creativo-estilista so­brevuela por esas canciones, así que había que hablar con él. Aquí está su entrevista.

La gira de tu último CD, Happiness Vol.1, ya ha comenzado. ¿Qué aspectos remarcarías como más significativos respecto a tus anteriores trabajos? ¿Y en cuanto a la gira?
Creo que este disco representa un paso más en mi concepto sonoro. No creo que hayan grandes cambios, pero sí creo que con este disco la frase “suena rollo Gnaposs” tiene más sentido que antes. Lo que voy pretendiendo disco tras disco es tener un estilo propio que surja de la gran mezcla de influencias que ten­go, y creo que poco a poco me voy acercando a un sonido propio.

En cuanto a la gira, ya ha empezado y con muy buen pie. Empezamos con dos bolos muy buenos en el Jamboree el pasado fin de sema­na (9 y 10 de Diciembre). Ahora, con muchas ganas de nuestros dos bolos en el Vamp de Mallorca el 16 y 17 de Diciembre y luego a por nuestra veintena larga de bolos por toda Espa­ña entre Febrero y Marzo. Nos vamos a dar un palizón, pero hay muchas ganas.

¿Quién participa en el disco?
Jordi Franco “Franky” al bajo, Pere Foved a la batería, Joan-Pau Chaves y Arecio Smith a los teclados, Oriol Cusó a los saxos, David Pas­tor a la trompeta y una colaboración estelar a la voz en un tema de Ramón Montardit. Lo que tienen todos en común es que son bastante conocidos dentro del mundillo de músicos de Barcelona. Tienen unos curriculums alucinan­tes como instrumentistas y creo que los tienen muy merecidos. Me considero afortunadísimo de que inyecten mi música con su gran talento. Además, como ingeniero y co-productor está mi inseparable amigo Miguel Pino. Es un gran guitarrista que además estos últimos años se está convirtiendo en un ingeniero enorme, ha­ciendo muy buenos discos en su estudio barce­lonés “La Catacumba”. El diseño y todo el con­cepto del arte gráfico son de Rodrigo Baez y la foto de la portada disparada por Neil Muñoz.

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¿Crees que tu sonido está evolucionando?
Como te dije antes, creo que absolutamen­te. Poco a poco creo que se está convirtiendo en algo más característico y reconocible. Lo cierto es que cada vez me cuesta más acabar las canciones para que aporten algo nuevo a lo que he dicho en los anteriores discos, pero creo que vale la pena el esfuerzo. Todo esto sirve para que el sonido Gnaposs vaya estando cada vez más definido.

¿Cómo se calza un tema country como “Happy Boy” o un delay a lo EVH en “Now That She´s Gone” en un disco con clara tendencia funk?
Creo que da igual que hagas country, funk, pop o hard-rock. Lo importante es que todo sea bajo el mismo criterio y los mismos cáno­nes estéticos. Con esto quiero decir que siem­pre me he atrevido a mezclar muchos estilos en mis discos con la certeza de que al final el oyente se quede con un concepto sonoro. Es decir, mi objetivo final es conseguir que se identifique mi propia manera de hacer funk, rock, blues, blue-grass, jazz o lo que demonios sea. La verdad es que cuando me atrevo a ha­cer estilos diferentes es porque me he tirado muchas horas estudiándolos y empapándome de ellos y me creo con la suficiente autoridad y confianza para ejecutarlos.

En una entrevista que nos concediste en 2009 nos contabas cómo conseguiste costearte tu primer CD con colaboradores de lujo gracias a una “mecenas” muy particular. Ahora ya tienes tu bagaje hecho y cuentas siempre con gente muy profesional a tu alrededor, pero ¿cómo se avanza en un mundo donde el apoyo social es cada vez menor y en donde normalmente se in­vierte más dinero del que se genera?
Mira, esto es cada vez más difícil y duro, pero como tengo esa música dentro, al final siem­pre voy encontrando la manera de plasmarla de una manera inmejorable. Con los años, aún no convirtiéndome en un proyecto mediático, creo que sí que me he ido ganando un pequeño nombre en el mundillo de los músicos y de los muy aficionados a la música, digamos, no tan comercial. Tengo la suerte de contar con unos colaboradores de lujo, unos instrumentistas de un nivel altísimo. Supongo que por suerte en­cuentran en mi música una buena manera de llevar lejos su creatividad y la ejecución de sus instrumentos. Lo mismo me ha pasado con los ingenieros de sonido en cuyas manos he pues­to mi música, tanto en directo como en estudio.

También ocurre algo curioso en cuanto a la for­mación académica, tú que eres parte activa de la docencia reglada, ¿Qué opinas sobre el cre­ciente número de escuelas y títulos de prestigio que han aparecido últimamente en España que contradicen esa disminución del apoyo social y económico para con la música del que hablába­mos antes? ¿Crees que nos dirigimos hacía la mejor horneada de músicos extra-preparados que jamás saldrán de sus casas?
Jeje, pues sí, desde luego. Tanto estudiar para ir a la ruina… No hombre, no será tan­to. Creo que la competencia entre músicos para conseguir por lo menos vivir de la música siempre ha sido muy grande. Muchos lo per­siguen y pocos lo consiguen. Ahora, esta titu­litis es un factor más, aunque realmente para conseguir curros en forma de bolos y grabacio­nes yo creo que eso sigue sin tener demasiada importancia. Hombre, si quieres dar clases, cuantos más títulos, más credibilidad tendrás, pero eso también ha pasado siempre. No sé, yo sigo pensando que lo importante para ser un buen músico es no dejar de tocar. Escuchar mucha música, estudiarla, ver tocar a buenos músicos, practicar tu creatividad, tu improvi­sación y poco a poco forjar tu propia manera de abordar todo esto. Lo más importante es hacerse con algo característico que te diferen­cie de los demás… y eso tampoco lo enseñan en ninguna escuela, eso se lo tiene que currar cada uno.

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¿Qué nivel de importancia le das a las líneas vo­cales ya que cantas tus propios temas?
Pues cada vez más. Al principio conté con un cantante al que explicaba mis temas, pero pronto decidí armarme de confianza y decidir cantar yo pese a nunca considerarme un “au­téntico” cantante. Eso sí, igual que con la gui­tarra, siempre he pensado que si consigo una manera “mía” de cantar y de hacer melodías, eso bastará para que dé resultado. En este dis­co he cuidado mucho cada una de las notas en la voz y también de las letras. Creo que si lo que dices significa mucho para ti lo cantarás mucho más convencido. Y la verdad es que al llegar a grabar lo tenía todo tan currado que he necesitado menos tomas que nunca para acabar las voces.

En cuanto a guitarra… ¿Menos es más?
Hombre, en muchas ocasiones sí, aunque creo que hay momentos para todo. De todos modos, en este disco, aunque la guitarra es en todo momento la prota, creo que comparte muy bien el espacio con los otros instrumentos.

Sí, supongo que lo de “menos es más” se cumple en mi caso, nunca he sido de descargar notas a lo ametralladora (tal vez porque nunca he sido capaz, jeje). Hombre, yo soy de los que me pone más un buen bending o vibrato, un buen tono de guitarra que muchas notas, aun­que un buen trullo rapidote o tipo jazzero de vez en cuanto también me gusta mucho. Sobretodo en directo doy mucha importancia a la parte de las dinámicas a la hora de tocar. Cuando impro­visamos con el grupo, cuando más consegui­mos conectar entre nosotros y con el público es cuando conseguimos ir todos a una con las dinámicas. La mayoría de las veces yo dirijo eso con la guitarra, y por eso es muy importante controlar ese famoso “menos es más” en todo momento y no querer decirlo todo muy rápido.

¿Y en cuanto arreglos? ¿Como enfocas la pro­ducción en ese aspecto?
Siempre he tratado de cuidar mucho el arre­glo. Una vez tienes la idea central de la can­ción, arreglarla es lo que me da más trabajo. Le doy mil vueltas a cómo ordenar las partes, cómo unirlas, cómo ha de quedar la estructu­ra, cómo instrumentar cada tema, si le querré dar un aire más “producido” (muchos recor­dings, muchos instrumentos, muchos efec­tos…) o por el contrario un aire más natural o directo. Además, una vez tengo la colección de canciones me gusta que haya mucha variedad a la hora de producir y arreglar. Este es de lar­go el disco en el que más tiempo he invertido en pensar en este tipo de cosas. Hasta el orden de las canciones me ha llevado un montón de tiempo para lograr el mejor efecto en el oyen­te. La verdad es que mi manera de enfocarlo es tratar de hacer el disco que yo, como oyente, esperaría de mi artista favorito.

¿Qué aspectos debería contar para ti el guita­rrista perfecto?
Ser alto y guapo… jeje… pues aunque te pa­rezca una chorrada, a mí me encanta ver a un tío con su look y su estilazo, como era Billy Duffy con The Cult o Nuno Bettencourt con Extreme, o ahora este Philip Sayce, que además de tocar como un animal tiene un punto de guaperas.

En fin, ahora en serio, hace muchos años me encantaba lo que te he dicho antes, pero luego me fueron interesando otros aspectos como la naturalidad en el fraseo, y por eso me empeza­ron a interesar Stevie Ray Vaughan, Robben Ford y Scott Henderson. Mike Stern y John Scofield son guitarristas que he escuchado un montón en la última década. Últimamente me ha cua­jado mucho Matthew Bellamy de Muse, el antes mencionado Philip Sayce y Matt Schofield.

¿El guitarrista perfecto? Lo primero es ser re­conocible tanto por su sonido como por su fra­seo. Por otro lado, que lo dé todo, es decir notar mucha energía en sus notas. Y cada vez más, lo que me gusta de un guitarrista, además de que toque bien, es que haga buenas canciones.

Foto David Muñoz

¿Con qué equipo cuentas ahora mismo?
Pues, como ampli, mi ampli de siempre que es un Mesa Boogie Nomad 45. Es un ampli de gama media de Mesa Boogie que no se fabrica desde hace mucho tiempo, pero que a mí me sigue encantando. Tengo muchas ganas de ha­cerme con un Bogner, pero “el horno no está pa bollos”.

En cuanto a guitarras, pues desgraciada­mente hace un par de semanas tuve una gran desgracia y se me llevaron del coche mi Stra­to American Texas y todos mis pedales. Si no la recupero, que es lo más probable, me haré con una American Standard y le pondré unos martillos de grafito para no partir cuerdas y unas Texas Specials, que son mis pastillas fa­voritas. Además tengo una Telecaster curiosa que le compré a alguien en Los Ángeles por cuatro chavos y que siempre me ha encantado. Por otro lado una Epiphone The Dot, que es una replica estupenda de una Gibson 335. Además tengo una Music Man Axis Sport que no uso de­masiado (pese a ser un guitarrón impresionan­te… ya la usé mucho en la anterior década).

Mis pedales favoritos: Mini Q-Tron de Electro- Harmonix, El Delay DD-6 de Boss, El Ibanez Tur­bo Tube Screamer-9, el Phaser 90 de MXR, el Tremolo de Boss, el Loop Station RC-2 de Boss, el octavador de Boss y el Octafuzz de Fulltone.

Cuándo un guitarrista está aprendiendo siem­pre llega un momento de sensación de estanca­miento inevitable. ¿Qué le recomendarías para superar ese escalón?
Dificilísima pregunta. Yo siempre he salido de ese estancamiento sacándome solos que me han llamado la atención. Desde el princi­pio he basado mi aprendizaje del instrumento en la imitación de mis ídolos y haciendo eso nunca te estancas. Sacar riffs, temas y solos nota a nota nunca me ha dado pereza, más al contrario estoy oyendo música que me gusta continuamente y me es inevitable agarrar la guitarra y ver qué está pasando ahí. Bueno, en cuanto a los solos, cuando hablo de sacárme­los, a veces es de forma un poco obsesiva, es decir, llegar a tocar encima del solo original y que se solape completamente lo que yo toco con el original. En los últimos años quizás no han sido solos enteros, pero sí cosas que oigo. Por ejemplo, “…¿qué hará Mike Stern en ese trullo?… coño, mira cómo usa la escala dismi­nuida…”. Entonces cojo la escala disminuida y trato de darle mi rollo a partir de ese trullo. También decido pasarme pequeñas épocas con algún elemento técnico. Por ejemplo, últi­mamente me interesa mucho qué puedo llegar hacer con arpegios triadas. En fin, coger pe­queñas áreas donde mejorar y ser muy cons­tante con ellas.

Tienes la suerte de poder contar con muchas fechas para tu proyecto en solitario de manera regular, ¿Sigues colaborando con otros artistas o bandas como siempre has venido haciendo?
Sí, por su puesto, y espero que así siga siendo. Con Gnaposs suelo tocar entre 30 y 40 veces al año. El resto de bolos los hago como colaborador (en los últimos 10 años hago una media de cerca de 100 bolos al año). Los últi­mos cinco años he estado con Els Pets. Antes estuve dos añitos haciendo de Angus con el gran tributo de AC/DC, The Bon Scott Band. Estoy muy contento porque creo que voy a vol­ver a hacer algunos bolos con ellos este 2012. También he tocado con Shuarma, Lexu’s, Los Hermanos de Rocco y muchos otros bolos que llamo de “supervivencia”… versiones en irlandeses, hoteles… lo que salga… prefiero tocar que quedarme en casa, porque además si no lo hago no ingreso, vivo de esto.

¿Hacía donde te gustaría dirigir tus próximos trabajos?
Perdona tío, no entiendo muy bien la pre­gunta, pero lo que tengo claro es hacia dón­de quiero dirigir mi último trabajo que es este disco “Happiness, Vol. I”. Tras tocarlo por toda España en Febrero y Marzo, quiero intentar fir­memente salir a tocar con el trio por Europa. Es súper-complicado encontrar la manera, pero yo lo voy a intentar con todas mis fuerzas. Por suerte creo que tengo un gran disco que me representa.

¿Barcelona o L.A.? ¿Por qué?
Difícil pregunta. Todo es relativo. No es un buen momento en ninguno de los dos sitios. Tengo amigos allí que me están diciendo que la cosa no está nada boyante allí tampoco. Depen­de de la persona y del momento. Yo ahora mis­mo prefiero Barcelona, aunque no descarto ha­cer un fuerte esfuerzo e irme otra vez para allí a tocar mucho la guitarra y ver qué pasa. No sé, al final el sitio no es tan importante, lo más im­portante es la fuerza que uno tenga para luchar. Tanto Barcelona como Los Ángeles son dos ciu­dades buenas para vivir e intentar desarrollar una carrera de músico más o menos digna. Así que de momento, Barcelona. Mañana, Dios dirá.

Muchas gracias David
A vosotros, gracias mil de nuevo por con­tar conmigo. Espero que os guste este nuevo disco.

Agus González-Lancharro

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