Revista de Guitarras

Scott Henderson

-Cuando empezaste a tocar la guitarra… ¿Ya sabías que es lo que ibas a hacer para ganarte la vida?
Sí. Empecé un poco tarde, a los 13 o 14, con esa edad ya había niños tocando en fiestas y ganando dinero. Cuando escuché el solo de Jimmy Page en “Whole Lotta Love” es cuando decidí que sería a la guitarra a lo que me dedicaría. 

-¿Que más recuerdas de esos tiempos?
Recuerdo hacer muchos conciertos. Mi vida y mi juventud en el Sur de Florida estaban enfocadas en ello. No escribía ni componía, solo sabía tocar lo que escuchaba, no había ido a una escuela. Después sí que fui, pero fue mucho después. Entre los 17 y los 22 toqué muchísimos conciertos. Había muchos grupos de versiones, muchos estilos… Tocar lo que sonaba en los discos es como aprendí.

-¿Cómo te definirías como guitarrista?
No me gusta categorizarme porque toco muchos estilos: Blues, Rock, Jazz, un poco de Country… Supongo que cuando empiezas a tocar sobre los cambios o estilos relacionados con el Jazz, la gente te cataloga como jazzero, muchos me llaman así.

-Yo en realidad no sabría cómo definirte… (risas)
Bueno, eso es un cumplido (risas).

-En los 80 llegas a L.A. ¿Cómo era entonces?
Es una ciudad dura. Todo se basa en el boca a boca. Tienes que ir y tocar, conocer a gente… Como todo empezó para mí fue cuando mi amigo trajo a Jeff Berlin a uno de mis conciertos. Lo conocí en el GIT en 1980, era profesor allí e incluso tocamos juntos, pero nunca me vio tocar en vivo. Cuando mi amigo trajo a Jeff al concierto me pidió que tocara con su banda y en su primer disco en solitario “Champion”, que fue mi primer álbum e introducción a la grabación profesional. Era fusion y no gané mucho dinero pero conocí a Allan Holdsworth que me recomendó para tocar con Jean-Luc Ponty y de ahí me salió lo de Chick Corea.

Incluso lo de Joe Zawinul también me salió a través de Jeff Berlin, que me vio en uno de los conciertos con su banda. Joe me escuchó antes de que desapareciera Weather Report, así que cuando tuvo que buscar guitarrista para su banda, se acordó de que me vio con Jeff. Así es como funciona allí. 

-¿Qué significa Tribal Tech para ti?
Fue mi primera oportunidad de ser líder de una banda, con Gary Willis. También fue una oportunidad de documentar mis composiciones, que hasta entonces no había tenido oportunidad. Fue un paso muy importante para mí, un guitarrista que hasta entonces solo había tocado para otros.

-¿Qué elementos del Jazz y de Blues tomas prestados en tu música?
Es diferente para cada tema. No es algo global, siempre varía. A veces es la melodía, los ritmos, los cambios… del Jazz. A veces el “alma” del Blues.

-Has tenido una carrera larga. ¿Dónde te encuentras?
Siempre he sido un guitarrista de Blues y Rock y nunca me he salido de ahí, hubiera sido muy fácil pasarme al Jazz, cambiar mi Strat por una hollow y abandonar la distorsión. Hacer algo como Wes Montgomery, Pat Metheny, Kurt Rosenwinkel… pero nunca dejé mis raíces aunque he aprendido cosas nuevas. Para mí es importante no haberlo hecho. Me dediqué a ampliar mi vocabulario en lugar de dejarlo todo por el Jazz. 

-¿Está todo inventado en el Blues?
Creo que he perdido la esperanza. Me parece que surgen menos blueseros jovenes que antes, en especial blueseros negros, lo cual me parece muy deprimente. Es como un arte perdido. Los jóvenes negros están más interesados en el Hip-Hop y me parece muy triste. Gente como Kenny Wayne Sheperd es demasiado parecido a Stevie Ray Vaughan, pero eso ya está hecho. Tampoco lo he escuchado todo así que quizá me estoy perdiendo algo. Se ven jóvenes bateristas increíbles de 13 años, o algún teclista joven tocando “Giant Steps”… Eso está floreciendo, pero no el Blues. No sé porque los nuevos guitarristas no se interesan tanto en el Blues. Quiero que se mantenga vivo y añadan cosas a él. Yo lo tome de Albert King, Albert Collins, Jeff Beck, Johnny Winter, Jimmy Page, Hendrix… Le añadí armonía y contribuí con eso, aunque quizá lo estropeé (se ríe). Desearía ver a los chavales tener su manera de tocar Blues.

-Muchos de tus estudiantes en el GIT han sido entrevistados por nosotros y todos hablan muy bien de tus clases. ¿Cómo lo haces?
Nunca tuve una clase en concreto, sino “Open Councelling”. Los estudiantes vienen y preguntas cosas, es como una clase privada pero con otra gente mirando, no hay una agenda. Podría ser cualquier cosa: Aprender escalas, tonalidades, hablar del “timing” o el “music business”… Solo intento guiar al estudiante en la mejor dirección posible.

-Das clases online ¿Qué nos puedes contra de ello?
Son básicamente clases privadas por Skype, son exactamente igual que estar en la misma habitación.

-Has publicado muchos libros y DVD . ¿Podemos esperar algo nuevo proximamente?
No tengo planes. Mi último libro aún está ahí fuera. En realidad ya he enseñado todo lo que tenía, debería tomar lecciones, no darlas (risas).

-Cuando tienes que improvisar un solo, ¿Qué te pasa por la cabeza?
Lo más importante es contra una historia, un motivo. La música es un lenguaje. Aprendes tus palabras, tus frases… lo técnico. Para decir algo necesitas contra una historia. Usar inflexiones, tono… para que la gente se interese. Es más un arte que una ciencia. Todos tenemos nuestra técnica pero tenemos que decir algo e interactuar con los músicos que nos rodean, porque es una conversación.

Disfruto más de los que saben “frasear” y son melódicos: Wayne Shorter, Jeff Beck… las historias que cuentan son geniales, con menos notas.

-¿Cómo es el proceso de composición para ti?
No tengo un patrón, sino todas sonarían igual. Algunas son más de ritmo, otras de ostinato, una melodía… Si no lo haces así te empezarás a repetir. Nunca escribo con la teoría. Cualquier acorde podría ir con cualquier acorde. He escuchado a Joe Zawinul, Charles Mingus, Wayne Shorter, Jaco era un gran compositor… cuando los escuchas nunca hay algo teórico o parecido, lo que importa es que suena bien, sin ninguna razón para pensar que esos acordes están así por alguna razón, solo suenan bien. Tampoco quiero decir que nunca uso la teoría, a veces lo hago, pero por norma general escribo porque me suena bien. Solo me doy cuenta de ciertas cosas cuando me hago partituras después. Escuché a Joe una vez tocar “There Is No Greater Love”, un standard. Estaba armonizándolo en otra liga. Le pregunté qué estaba haciendo y me contestó enfadado: “Scott, tu sabes hacer mejores preguntas que esa”, como queriendo decir: “Ni lo sé, ni me importa”. Estaba tocando lo que escuchaba sin pensar. La mayoría es de oído. A veces es muy difícil dar explicaciones.

-Ahora usas tu propio modelo de Suhr. ¿Cuáles son las especificaciones básicas que ha de tener una guitarra para que la toques?
El sonido es lo principal. Hay ciertos aspectos de una Stratocaster que no han cambiado desde su invención: Las maderas, las pastillas, el cableado, el palorrosa que me da un mejor sonido… Las maderas de las antiguas Strat eran muy ligeras y esas son difíciles de encontrar en la actualidad, como el aliso blanco. Las mejores guitarras pesan unas 7 libras y media, más de 8 empiezan a sonar peor y hay un factor en el sonido con el peso. Si son muy pesadas pierden medios, si son muy ligeras pierdes el bajo, que tampoco suena bien. En las Suhr en diapasón es muy plano, más a lo Gibson. Se pueden hacer mejores. Las guitarras de John Suhr son más fáciles de tocar que las Fender y aun así suenan clásicas. Digamos que son guitarras de sonoridad antigua con la tocabilidad de las más modernas. 

-¿Te interesa el Vintage?
Me encantan pero no me las puedo permitir (risas). No me gusta cómo se tocan, el mástil es muy dificultoso para hacer bendings y se entiende el escalopeado de Yngwie Malmsteen en su modelo. Los trastes son muy pequeños para mí y siempre he preferido el trasteado de una LesPaul o una SG.

-¿Que tal tu SH100?
Es básicamente un Plexi modificado por John Suhr, bueno, el diseño. Obviamente es una ampli nuevo desde 0 basado en un Plexi.

-¿Qué haces cuando no estás en tour?
Escribir algo nuevo, practicar, jugar con mis perros (risas). Tengo una hija de 11 años y me mantiene ocupado con sus actividades

 

José Manuel López
Agus Gónzalez-Lancharro

 

 

 

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