Revista de Guitarras

Amplis pequeñitos

Desde la esquina de la leonera se escuchan los lamentos de una estrella de rock en ciernes. “Pero cariño, el Deluxe Reverb no suena si no lo pones a partir del tres, que no lo digo yo, que lo he leído en un foro”. Su mujer le mira con ojos de asesinamiento de muerte mortal y le repite con un extra de 3 decibelios “PACO, BAJA-EL-AMPLI, HAZ-EL-FAVOR”.

En la casa de Paco, el Rory Gallagher del Escorial, su mujer no entiende de mojo. Tiene un master en lavadoras, pañales, espaghettis carbonara y hace unos flamenquines que quitan el hipo, pero el mojo y el tono se lo pasa por lo que viene siendo el forro de la pepitilla. No es la primera vez que escucha a la vecina Pury en el ascensor que tiene que poner la tele a volumen cimbrel máximo para escuchar el Aquí hay Tomate cuando “su Paco toca con el aguitarra que no hay quien escuche a la Karmele y eso que ten­go una Sanyo de las buenas buenas que me la trajo mi Manolo de Andorra”. El pobre Paco mira a su strato y le dice “tranquila pequeñi­na, que mañana en el ensayo nos arrancamos un par del Blueprint como dios manda”. Mira al Deluxe Reverb y le dice por lo bajini “a ti también te quiero, pero lo nuestro es imposi­ble mi amol”.

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La historia de Paco se repite una y otra vez… En casa no podemos tocar a volúmenes decen­tes y a pesar de babear con todos los cacharros de nuestros ídolos es una locura intentar sacar un tono decente a cacharros grandes, sobre todo cuando no llevan master. Un sonido lim­pio clásico Fender sólo se consigue apretándo­le la orejilla un poco, lo que sería un volumen de ensayo, y ahí es donde empieza la magia. El que lo ha probado está vendido, porque llega a casa y ese volumen ya es bastante tocacojone­ro para los vecinos, por no hablar de la parien­ta. Los amplis con master tienen un pase, pero sigo pensando que cuando sacas la chicha es cuando las válvulas de potencia empiezan a decir “oye payo, que estoy tal que aquí mismo”. Y eso sólo se consigue de una manera…

Desde hace relativamente poco tenemos a nuestro alcance pequeñas maravillas por cua­tro perras (estamos hablando de amplis en la horquilla de los 100-200 eurines), robustas, de buena calidad y que en casa suenan. Juer que si suenan, no hay que irse a un boutique para arrimarse al calor de una buena gárgula. 5 va­tios siguen siendo demasiado para casa, pero hay muchos chiquinos en el mercado con los que se puede conseguir un buen sonido para grabar o sencillamente para deleitarse la oreja.

Voy a intentar centrarme en cabezales, no sólo por precio sino por el juego que dan. Con un 5W si no tienes un batera que le arrea de­masiado puedes hasta ensayar y apretarlo para que se ponga cachondo perdío (y siempre se pueden limpiar un poco jugando con el vo­lumen de la guitar). Lo bueno del cabezal es que se puede enchufar a casi cualquier cosa (respetando la impedancia, siempre, no me le rompas payo). Una “pequeña” desventaja de los combitos es que suelen llevar altavoces de chicha y nabo y aunque para casa valga la pena no suelen ser de muy buena calidad (a menos que te vayas a algo más caro), así que cabezal sí o sí. Y si te atreves métele un micro delante y sácalo a pasear o si no mira a los harmónicas…

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Seguro que se me escapan muchos pezqueñi­nes del rocanrol y más de un metal master pre-puber de 8”, pero voy a intentar que la muestra sea lo más representativa posible corazones.

Nuevos de trinca, te vas a la tienda, sueltas de 100 a 200 pepinos y a keli.

VHT Special 6

Hablando en plata, creo que ahora mismo el pequeño cabezal Special 6 es de lo que más está partiendo la pana en tema chiquinino y no sé cómo cuesta lo que cuesta. Es un pequeño homenaje al Champ de siempre en formato ca­bezal, el circuito es parecidísimo (o casi idén­tico…). Construcción rollo ampli Fender viejuno con placa PTP (no con PCB), una 6V6 en poten­cia en honor a su bisabuelo champero, tamaño mini, mods muy usables, no pesa una mierda y encima cuesta lo mismo que los demás. Volu­men y tono, para qué quieres más. ¿Lo mejor? Que SUENA. Y cómo suena… a este lo pusimos a todo cimbreleitor en el local de mi colega David y pim, pam, toma lacasitos… Lo remata un look sobrio pero majete y desde 115 euritos lo tienes en casa dando cera. Por muy poco más tienes el combo con un cono de 10”, ¡kiaaa! Mucho ojo al nuevo modelo ultra con atenuador, boost y de todo, algo más caro pero creo que vale la pena.

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Me mola: que suena cañón y que no cuesta un riñón, tocotón.

No me mola: que no tengo uno.

Fender Champion 600

Uno de estos me lo trajeron los reyes. Me pasé un buen rato mirando la caja pensando: “será una máquina de afeitar gigante… será una cortadora de césped en miniatura… será un pack de 100 gayumbines del Spiderman…”. Cuando lo abrí se me hizo el chirri pesicola.

Hay mucha peña que le hace todo tipo de mods pero el mío está 100% stock y me en­canta. Tiene 5w poco exprimidos, aunque en casa no se puede apretar a todo rabo (lógico). Aún con el cono de 6” el bicho suena, tiene un limpio muy bonito y para el rollo viejuno es una maravilla, gozo 6V6 por toneladas. No llega a ser un champ de todas todas por la rectifica­ción por diodos, pero a este precio le perimi­timos todo, hasta que lo ensamble la prima de Ho Chi Min. A partir de 185 euritos, pídeselo o pídetelo para los reyes, ¡torpedor!

Me pone palote: el look, el rollo viejuno, el so­nido Fenderuno y el pedazo mojo que se gasta este pitufín.

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No me pone palote: el cono de pin y pon.

Blackstar HT-1R

¿Un cabezal de un vatio, con reverb, master y un control de tono realmente acojonante? ¡Venga ya! Pues sí, estos ingleses hacen unas cosas que quitan el hipo. Pena que el de 5w pase la barrera de los 300 euros (ojo, es un pepino) pero este chiquinín es una maravilla para el jivis que llevas dentro. Ojo, no es un hi-gain bruto, pero para casa va más que sobrao. Hasta lleva entrada de mp3 para meter a los Judas y darle un Breikin de laaawww Breikin de laaawww. Es increíble que un ampli de este precio lleve reverb y que encima suene de es­cándalo. Pequeño, manejable y sonidos poten­tes, aunque sea algo más flojo en limpios, pero el control de EQ es un espectáculo. Lo malo es que este sí que no se puede sacar de casa, con un vatio no te oyen ni en misa, pero para casa vas sobrado. El precio es un pelín elevado en comparación con la competencia (desde 189 eurines ná más), pero ofrece una barbaridad de cosas y encima suena, la leche.

Me flipa: lleva reverb, sonidazo, micro-tamaño, el control de EQ.

No me flipa: limitación para sacarlo de casa, mejor chicha que en limpio

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Fender Vibrochamp XD

Este también lo han dejado de hacer para poder darle más salida al hermano mayor pero es a-co-jo-nan-ting. Las emulaciones son muy convincentes, a pesar de ser un ampli un pelo blandito, pero para casa es una joya. Tiene efectos muy pero que muy correctos, emula­ciones bastante conseguidas, muchos sonidos para cacharrear y perder el tiempo con un Fen­derito y lo mejor – con sonido valvulero aun con todo el rollo digitaloide. Los efectos hasta sue­nan bien. Lleva 6V6 y me dejó alucinado a pe­sar de mis prejuicios con lo digital. Se encuen­tran de segundamano por unos 150-180 euros y vale la pena todo. Le pillé uno a un amigo que está empezando a tocar y lo tuve en casa un mes. ¡Casi no se lo doy!

Se me enamora el alma (viva la Pantoja): so­nido valvulínico, emulaciones muy conseguidas, efectos majos, suena muy bien a volumen bajito.

No se me enamora el alma (viva Julián Muñoz): puede llegar a sonar un pelín blandorro, pero seguro que es por el cono, le arreas una 12” y a disfrutar.

VOX AC4TVH

Si no te gusta el look de este VOX eres un poco rarito. Menuda preciosidad coño. Look VOX-boutique por los cuatro costados, no en­cuentras muchos cabezalitos de este tamaño con este mojo. Y encima suena el cacharrito. Lleva una EL84 y una de previo, diseño single-ended, sonido VOX en formato sandwichera. Probé uno de estos en Londres hace un par de años y me quedé alucinado, la pena es que era uno de los “mini” y me pareció demasiado grande para cargarlo de vuelta. A través de un 12” seguro que suena orgásmico. Encima lle­va un atenuador para tocar a 1W y 1/4W… En el setting más bajo suena un pelín chicharre­ro pero ¿y lo bien que queda en la mesilla de noche con una Mahou bien fresquita al lado? Para que luego nos llamen frikis, esto es arte señores. Desde 189 euritos y para la buchaca.

Me erecciona: el look, el sonido, la historia que lleva detrás, el atenuador, la construcción.

No me erecciona: que la jefa no me regale uno porque dice que tengo demasiados amplis… ¡ja!

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Epiphone Valve Junior

Creo que ya no se hacen, pero se encuentran fácil de segundamano, tanto en su versión Epi como los GA-5 que sacó Harley Benton y son idénticos (juraría que hasta pone Epiphone en la placa). Sonidazo en formato micro-machi­nes. Es un cabezalito precioso, que zurra con una EL84. Tiene un sonido un pelín unidimen­sional pero es oscuro y gordito. Hace maravi­llas cuando lo sacas a pasear. Lo mejor para mi gusto es que es un ampli muy tuneable y por los foros encuentras auténticas virguerías, sin ir más lejos el mío está convertido a un 18w marshallero. El Carri (o Maestro Pablo para los amigos) le metió un previo de JCM 800 a si GA-5 y se quedó tan pancho, con un par. Costa­ba unos 100 euros en su día pero los encuen­tras por casi la mitad y en muy buen estado.

Me chana: pesa nada, es precioso, calentito y con carácter.

No me chana: paleta de sonidos limitada, y que ya no los hagan.

Vintage-viejunos, te vas a el ebay y a ver si encuentras uno en buen estado que no cueste un riñón.

Sintiéndolo en el alma, no voy a darle mucho bombo al apartado vintage por dos razones: pri­mero porque este artículo tendría más páginas que el libro gordo de Petete y segundo porque se me calienta la Mahou que tengo encima de la mesa y que me dice “papito” cada vez que miro esas burbujitas tan sesuales. Hoy no mojo, pero me voy a ir a la cama “calentito”.

Hay mil amplis antiguos. Qué digo mil, mi­llones. Lo mejor y lo peor es que hay de todo, buenos/malos, baratos/caros, perfectos/destro­zados, sonando a rock/sonando a ojete, y así has­ta el infinito y más allá que diría el amigo Buzz Lightyear. Que cada uno busque lo que más le cuadra, ya sea un proyecto, algo para llevarle al coleguilla y descojonarse cuando eso no suene ni a la cuarta de enchufarle el soldador, el que quiera un cacharro con mojo para ponerlo en una esquina del salón, el que se quiera gastar los cuartos y arriesgarse a tener una buena máquina de blues que haya sido bien ajustada antes, etc.

Si te va el DIY mi recomendación es pillar algo BARATÍSIMO. No soy un apasionado de arriesgar en trastos, sobre todo si pasan de los 200 euros, aun­que el colega David “Chocho” es un pedazo chata­rrero que convierte tostadoras en obras de arte.

Aun así, hay un montón de cosas majas por ahí, que suenan de maravilla, que se pueden apañar, actualizar o incluso convertirse en un proyecto divertido. Las asociaciones al “vinta­ge” han hecho mucho daño y hay mucha mo­rralla a precios desorbitados, pero se siguen encontrando cosas majas. Si buscas algo vie­juno y barato con garantías de que suena pí­dele al vendedor hasta fotos del ojete, las pro­babilidades de que eso llegue a casa y suene a mosquito son altísimas.

Un poco a lo loco, que a lo loco se vive mejor:

Marshall nunca hizo nada pequeño por de­bajo de los 18w. Y si lo hizo no tengo ni zorra ni de que existan, así que me la súpersuda, no soy muy fans de los Marchall.

Fender tiene los Champ y Vibrochamps, pero nos vamos a los 400 euros para arriba. Si hay que cambiar válvulas, cono o electrolíticos es un suma y sigue. Pero suenan del copón de la vela. Amen. El que tenga pecunio que se pille un Tweed Champ que eso suena como cuando los dioses del olimpo hacen el acto sexual.

Gibson tiene cien mil modelos (juraría que hasta más que Fender) y seguro que en uno de esos hay algún chiquiflinder. No sé cómo sue­nan, pero copiando como copiaban a Fender habrá más a de un Champero por ahí.

VOX tiene el AC4 pero ya he leído más de una vez que suenan como el ojete. Y cuestan un ri­ñón, así que tú mismo con tu mecanismo.

Selmer/Watkins y muchos fabricantes in­gleses hacían unas cosas cojonudas y a veces encuentras cosas a buen precio en el ebay in­glés. Yo llevo una época larga detrás de uno de los enanos de 4w que parecen una radio pero se suben a la parra con el precio. Ojo, que suelen llevar conos de pin y pon y en el 99% de los casos han pasado a mejor vida aunque siempre se pue­de meter una salida para pantalla de machomen.

Blakheart Killer Ant

Otro cacharro de 1W. Sólo tiene un control de volumen. No lo he probado y seguro que hay poco de dónde elegir, pero trallará como debe. Me imagino que es una buena plataforma para meterle un pedalito delante y tener sonido val­vulero a volúmenes razonables. Parece robus­to, no es feo comparado a algunas cosas de la competencia y para casa por unos 120 euros no te puedes equivocar.

Rolling Stones: tamaño, precio, volumen gayer sin molestar a los vecinos

Beatles: ni idea, sólo lo he visto en afotos

Kay/Silvertone/Supro/Valco y un largo etc. de tostadoras, arradios, sandwicheras, etc. Puro blues, a veces hasta a buen precio. El estado puede llegar a ser lamentable, eran amplis de iniciación y de una calidad justita. Con suerte encuentras uno que suena a radio rota, le metes una Teleca o una Strato y a tocar Hound Dog Ta­ylor hasta que se te caigan los dedos a cachos o se acabe la botella de Güiskis, lo que ocurra pri­mero. El cabronazo del Jimmy Page no hubiera tocado con un Supro en los primeros discos aho­ra se encontrarían a buen precio, pero cuestan un riñón. Eso sí, guapos como ellos solos.

Conclusión

Hay un montón de cosas majas por ahí tan­to nuevas como de segundamano, sólo hay que investigar un poco y hacer los deberes. Si te va el rollo viejuno los conos pequeños son una maravilla y si quieres un poco más de proyección con una pantalla de 12” tienes diversión para rato. Que sí, que estos trastos son la leche: unos rianga riangas en casa, grábate el último tema de Leonardo Dantés en casa o sácalo a pasear y escucha cómo cruje al 7 en el local. Por unos 100 y algo de euritos tienes señores cacharros para tocar en casa sin tener que apretar el Marshall Ma­jor al 8 y pasar otra semana en los calabo­zos de la Puerta del Sol. El calor de la válvula nunca había estado tan cerca de nuestras orejas de cartón y encima Fender acaba de sacar una tostadora roja por cuatro perras… Esto es un no parar.

Desde estas páginas mando un cálido salu­do a las morenas con carnes prietas y sobre todo a los payos del guitarrismo.

Chals Bestron

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