Revista de Guitarras

Construyendo una guitarra eléctrica 3

Hola a todos, aquí estamos un mes más en esta sección, en la que trato de mostraros aparte de cómo construir una guitarra artesanalmente, que conozcáis también el funcionamiento de cada una de las partes de una guitarra, incluidas las que no se ven a simple vista.

Este mes nos vamos a centrar en la cons­trucción del mástil, en mi opinión es la parte mas delicada por varios motivos, cualquier imperfección que se cometa en el proceso, se verá reflejada en el resultado final (comodidad, entonación, ruidos no deseados…)

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Conviene ser muy meticulosos en la planifi­cación, por ejemplo de la escala.

La escala es la distancia que hay entre los dos puntos fijos donde apoya la cuerda, la ce­juela y el puente, el traste doce es justo la mi­tad. La longitud del tiro definirá tanto el carác­ter sonoro, como la tensión de las cuerdas.

La escala más común en guitarras suele ser de 648 mm, utilizada por Fender en la mayo­ría de sus guitarras, Gibson suele emplear una más corta de 629 mm, mientras que PRS uti­liza una intermedia de 635mm, por citar algu­nas de las más relevantes.

El uso de una escala más larga hace que partiendo de una cuerda del mismo calibre se necesite una mayor tensión para afinarla en el mismo tono, obteniendo un sonido más bri­llante y más nítido que en escalas de menor tiro, además, con escalas más cortas es más sencillo hacer bendings, aunque ahí esta David Gilmour con su Strat para hacernos dudar de esta teoría.

Otro aspecto a tener en cuenta es el radio que le daremos a la superficie del diapasón. En las antiguas Fender utilizaban un radio de 7.25” que es muy curvado, es como para to­car acordes en los primeros trastes, ya que la mano se adapta mejor a la curva del diapasón en esa posición, sin embargo, a partir del tras­te 12 para poder hacer bendings y que no se apaguen las notas, hay que dejar una acción bastante alta, por ese motivo los modelos más actuales suelen llevar un radio de 9.5” o 10”. Gibson casi siempre ha utilizado 12” de radio, que es más plano e Ibanez 16”. Los radios me­nos curvados son más incómodos para hacer acordes por los primeros trastes, así que la solución para que la guitarra sea más cómo­da tanto por trastes agudos como graves, es el radio compuesto, yo suelo utilizar 10” en la cejuela y 14” en el final del diapasón.

El grosor total del mástil también influye en el resultado sonoro, los mástiles gruesos sue­len sonar más potentes, pero los guitarristas que tocan muy rápido muchas veces prefieren mástiles más finos tipo Ibanez, por lo que hay que buscar un equilibrio entre comodidad y so­noridad.

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El tipo de trastes también es importante, tanto el tamaño como el material del que estén hechos y por supuesto, las maderas elegidas. Una vez tenemos decididos todos estos aspec­tos ya podemos pasar a la construcción.

Para este mástil utilizaré un alma de doble acción. La ventaja de estas almas con respec­to a las de una sola barra, es que además de permitir curvar el mástil tanto adelante como hacia atrás, son más sencillas de colocar, ya que la ranura que necesitan se hace toda a la misma profundidad, mientras que en las de una barra la ranura hay que hacerla curvada y es un poco más complicado.

Con una fresadora, hacemos una ranura prestando especial atención a la anchura, la barra tiene que entrar bastante ajustada ya que si no luego podría vibrar y hacer ruido con la frecuencia de ciertas notas, también es conveniente hacerla un poco más profun­da y después taparla con una lámina de ma­dera para que no esté en contacto directo con el diapasón.

El paso siguiente es el diapasón, para hacer las ranuras es muy importante mantener la escuadra y que todas las ranuras estén parale­las unas con otras, ya sé que parece obvio pero este paso es muy importe ya que el más mí­nimo error afectara a la entonación. También es importante la profundidad de las mismas porque si son poco profundas, al darle el radio al diapasón podemos hacerlas desaparecer por los extremos y si se hacen demasiado pro­fundas luego tendríamos que masillar lo que exceda de la rebaba del traste.

Una vez todas las ranuras están hechas y la del alma esta tapada, encolamos el diapasón.

Cuando la cola ya está seca, con una sierra y con la ayuda de una plantilla cortamos el so­brante y con la fresadora ajustamos la silueta.

Finalizada la silueta, repasamos el final del mástil por debajo para redondear los cantos.
Antes de empezar a redondear el mástil se colocan los marcadores en los laterales y en la superficie del diapasón.

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Después cortamos el sobrante de la super­ficie de la pala y ahora sí, podemos empezar a redondear la parte trasera del mástil, con la ayuda de dos plantillas y una lima hacemos dos guías para después unirlas con un bastren y con un taco de lija.

Lo siguiente es darle el radio deseado al diapa­són con un taco de 10” en la cajuela y uno de 14” en el final del diapasón para posteriormen­te unirlos con un taco de lija igual que hicimos anteriormente con la parte trasera del mástil.

Una vez esta todo listo repasamos bien para quitar todas las marcas de la lija.

Para colocar los trastes se cortan todos a la medida y se curva uno a uno para que se adapten al radio del diapasón, con una pren­sa se insertan todos en su sitio, se corta y se lima el sobrante de los laterales y por último se nivelan, los volvemos a redondear y para finalizar los pulimos.

Ahora que por fin tenemos el mástil y el cuerpo para pintar vamos a ello, pero eso será en el próximo número..

David Rossi

 

 

 

 

 

 

 

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