Revista de Guitarras

Delafuente Spanish

Delafuente

Delafuente Guitars Spanish, una semi-hollow indestructible.

En Cutaway Guitar Magazine sentimos admiración por la profesionalidad existente en nuestro país en el ámbito de la lutería. Crear una guitarra desde cero es una labor titánica y requiere mucha precisión, interminables horas de duro trabajo, concentración y soledad.

Detrás de una pieza terminada, de la obra que finalmente funciona, quedan numerosos descartes y mucha madera por el camino. Cada idea se fundamenta en un proyecto que exige estudio, búsqueda y análisis, estar muy enfocado… pero la pasión no tiene concesiones, no entiende de tiempo ni puede pagarse con dinero.

Hay algo más, algo espiritual, una razón trascendental que alimenta el proceso y justifica el fin de la creación. Algo que me recuerda a la emoción de aquella célebre frase atribuida al escultor florentino Miguel Ángel Buonarroti, del que cuenta la leyenda que, maravillado al terminar su estatua del Moisés, le dio un fuerte golpe en la rodilla y exclamó: «¿Por qué no hablas?»

A algunos de nosotros no nos cabe duda de que las guitarras, además de voz, tienen alma y en ella siempre habitará el inmortal reflejo de su autor.

Desde Sevilla nos ha llegado una obra del luthier Gonzalo Fuentes, una guitarra muy particular que forma parte del catálogo de su marca: Delafuente Guitars

Delafuente Guitars Spanish, detalle cuerpo

Delafuente Guitars Spanish, detalle cuerpo

1. Un poco de historia

Tras décadas de experiencia en el arte de la construcción de relojes y movido por una desbordante pasión por el mundo de la guitarra, este ingeniero industrial sevillano amplió su taller y lo dotó de la maquinaria de carpintería necesaria para adentrarse en el mundo de la lutería en 2011.

Gonzalo Fuentes contaba de serie con la paciencia de un artesano y la complementó con los conocimientos necesarios para emprender esta nueva aventura. Comenzó realizando restauraciones de madera, reparaciones de electrónica y mástiles por encargo, hechos 100 % a mano y a medida. Luego llegaron sus guitarras, un amplio catálogo de modelos y prototipos diseñados con el marcado propósito de no imitar a nadie, con estética retro y acabados envejecidos, pero equipados con accesorios prácticos para la demanda del músico contemporáneo, como puentes piezoeléctricos, potenciómetros blend, boosters pasivos…

Raimundo Amador, Javi Marssiano de OFunkillo, Paco Ventura de Medina Azahara, Juangui Acosta de Habitación Sonora o Kiko Veneno son solo algunos de los clientes que han pasado por su taller de Simón Verde (Mairena del Aljarafe, Sevilla), alimentando una creciente popularidad que lo obligó a renunciar a su trabajo de ingeniero para dedicarse al 100 % a este oficio y crear su marca, Delafuente Guitars.

Hoy vamos a revisar un modelo muy interesante que bautizó como «Spanish». Veámoslo.

2. La guitarra

Spanish nació de la idea de construir una guitarra de semicaja indestructible, con una silueta inspirada en las archtop de la primera mitad del siglo pasado, pero mezclada con la estética apocalíptica de películas como Mad Max. Una guitarra imperfecta y salvaje, polvorienta, con historias que contar y con algunos detalles de hardware prácticos y «modernos» para garantizar una performance óptima y segura en el escenario.

• Cuerpo y electrónica

Se trata de una guitarra de 4,080 kg, de construcción semihollow, con una resistente estructura de dos piezas de caoba americana, trasera plana y un bloque central perforado que suma otra cámara acústica adicional. La estructura está coronada por una tapa arqueada de arce americano, tallada a mano y con dos aberturas en «f». El conjunto está acabado con nitrocelulosa en el clásico color TV Yellow, envejecido y desgastado.

Su silueta no tiene la geometría clásica de una Gibson ES-335, no tiene ningún cutaway. Posee hombros redondeados y generosos que, junto a una cintura bien marcada y a su tapa arqueada, conforman un diseño a medio camino entre una guitarra jazz archtop neoyorquina, un dobro o un violín gigante. La longitud y anchura de sus «f» es otro de los detalles que la hacen rebosar de personalidad.

El puente es un ResoMax de Graph Tech con bloqueo magnético en sus postes y situado bajo una base de ébano anclada a la tapa; el espaciado de cuerdas es de 51 mm. Las selletas son de una aleación metálica (ResoMax) y llevan un recubrimiento térmico que el fabricante denomina U.L.F. (Ultra Low Friction); su composición es un secreto del que no se conocen más datos. Más abajo encontramos un vibrato Bigsby B7 cromado que va a juego con el color del puente y los embellecedores de sus potenciómetros.

Las pastillas que le dan voz a este modelo son unas Lollar P90 Soapbar de 8,2 kΩ en mástil y 9,1 kΩ en puente, que están flanqueadas por un gran golpeador de metacrilato envejecido y con el logo de la marca Delafuente. Encontramos un selector de tres posiciones en la parte superior del cuerpo y dos controles en la inferior, volumen delante y tono detrás. Ambos potenciómetros son de 500 kΩ y se puede acceder a ellos desmontando una tapa de metacrilato envejecido situada en la parte trasera de la guitarra, que nos permite ver su interior.

Delafuente Guitars Spanish, detalle inlays de palorrosa

Delafuente Guitars Spanish, detalle inlays de palorrosa

El cuerpo está pintado con nitrocelulosa en color TV Yellow y tiene detalles de duro desgaste en la zona de apoyo del antebrazo, el área de los potenciómetros o el contorno de las «f», además de los típicos arañazos de cinturón y roces en la parte trasera.

• Mástil

Está atornillado al cuerpo. Es grueso, redondeado, de una pieza de caoba y con un perfil que podríamos encontrar en modelos clásicos de guitarras fabricadas a finales de los cincuenta. Es consistente y muy cómodo; en la parte superior tiene voluta y una pala con un ángulo de quince grados.

El diapasón es una ancha tablilla de ébano, bien pulida, con un radio de 12” y con incrustaciones de palorosa marcando los trastes que consiguen una estética arcillosa a lo clay dots, más refinada que los típicos inlays de plástico. La escala es de 24 3/4” e incorpora 24 trastes Dunlop 6105 con suficiente altura para tocar cómodamente durante años y suficiente anchura como para que no fluctúen las notas al presionar con los dedos.

La cejuela, de 43 mm, está fabricada a medida desde una plancha TUSQ 4025-00 sin ranuras y, sobre ella, vemos una pala austera y robusta con el logo de la marca. Su estructura ligeramente trapezoidal y su parte superior algo curvada le dan una pincelada de modernidad al conjunto. La tapa de acceso al alma es también una pieza de palorosa.

En la parte trasera de la pala se encuentra un juego de clavijas Sperzel de bloqueo que proporcionan un plus de estabilidad en la afinación y un cambio de cuerdas más rápido.

El mástil también está acabado con nitrocelulosa TV Yellow y se ha desgastado a conciencia en su parte trasera, eliminando casi por completo la pintura para que el tacto sea más confortable. También vemos detalles de golpes y arañazos por toda la superficie de la pala y sus cantos.

3. En uso

La sonoridad de la guitarra desenchufada es clara, percusiva y con mucho ataque. Su mástil ancho de caoba y el diapasón de ébano permiten que escuchemos las notas con nitidez total mientras digitamos sobre él, y esto parece ser la clave del tono particularmente luminoso de este modelo. Su construcción atornillada y la tapa de arce le dan una definición y mordida extra, un tono claro, enfocado y potente.

Enchufada al amplificador, las P90 que lleva instaladas hacen que suene como un piano en terrenos clean de corte indie o cálidos y clásicos, a lo Creedence Clearwater Revival, y permiten una rotura cremosa y crujiente con overdrives cristalinos tipo ODR-1. Su Lollar de puente, algo más caliente (9,1 kΩ), suena abierta y primitiva, lo que permite pasarnos un poco de rosca para hacer bases rítmicas implacables al estilo de Green Day o Foo Fighters. Conectándole el PowerMuff de Thermion he disfrutado muchísimo transitando por territorios fuzz a lo Queens of the Stone Age, The Raconteurs o The White Stripes.

A pesar de sus amplias cavidades internas, responde muy bien en un amplio espectro sonoro y no he tenido problemas de acoples a un nivel de decibelios razonable. Puede que su gruesa tapa de arce tenga algo que ver con la absorción del feedback; habría que estudiarlo. Lo que sí sé es que la experiencia ha sido muy inspiradora.

Tocar a partir de su traste 17 es para valientes pero, ojo, encordada con 10-46, es fácil hacer bends y moverse por la zona más hostil del diapasón con suavidad. También tengo que mencionar que su Bigsby va como la seda; la palanca está situada a una altura correcta para no estorbar a la mano derecha a la hora de hacer rítmicas y se puede agarrar y soltar fácilmente.

Tras varias sesiones de pruebas, la guitarra aguanta muy bien la afinación. Las ranuras de la cejuela están bien acabadas y no atrapan las cuerdas cuando usamos la palanca; igualmente, las selletas U.L.F. reducen la fricción de las cuerdas sobre el puente y el clavijero Sperzel complementa y hace más efectivo todo el proceso.

Delafuente Guitars Spanish, cuerpo

Delafuente Guitars Spanish, cuerpo

4. Conclusiones

Al desembalar la guitarra y verla por primera vez, no he podido evitar acordarme de la legendaria Musicraft Messenger de 1967 que usaba Mark Farner de Grand Funk Railroad.

Tiene una estética atrevida y complicada de ubicar en una década concreta… Dependiendo del ángulo desde el que la observemos, puede parecer una guitarra antigua, un lap steel o un dobro moderno; su diseño no deja indiferente. La ausencia de cutaways no la hace apta para un shredder, al menos de los últimos cincuenta años; más bien la podríamos encontrar en el salón de guitarristas del perfil de Keith Richards, Jack White, Joe Perry o Dan Auerbach.

Tocarla es una delicia, los trastes están rematados perfectamente y el desgaste de la parte trasera del mástil hace que la mano se deslice con suavidad. Gracias al redondeo de los cantos del diapasón, me resulta posible ejecutar acordes usando el pulgar en la sexta cuerda, a pesar del grosor del mástil y de tener una mano mediana.

He usado puentes Graph Tech ResoMax durante muchos años, con selletas String Saver, y tengo que decir que funcionan porque no volví a romper cuerdas en un concierto. Son selletas duras y las cuerdas deslizan por ellas perfectamente; puede que a los puristas no les guste otro material que no sea el latón, pero es cierto que, sobre un escenario, son un seguro de vida.

Me gusta el detalle del selector de pastillas en la parte superior de la tapa; así, la palanca no limita la rapidez de acceso a él como ocurriría en una ES-335 equipada con este tipo de puente. No es una guitarra ligera, pero sus 4,08 kg, teniendo en cuenta el Bigsby, la hacen asequible para una inmensa mayoría de espaldas. Su parte trasera recta permite que podamos pegarla al cuerpo como si de una Telecaster se tratara y resulta manejable.

Esta Delafuente Guitars Spanish tiene todo lo necesario para ser tan deseable como indestructible. Los desgastes y arañazos hacen que no nos tengamos que preocupar mucho por ella más allá de sus ajustes básicos; a este tipo de guitarras es mejor no pasarles ni un trapo. Su presencia apocalíptica demuestra que está fabricada para ser disfrutada en la carretera, para ser tocada sin piedad. ¡Bravo, Gonzalo!

Fer Gasbuckers 

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