Revista de Guitarras

José de Castro «Jopi» 2026

jose de castro

Pasar por el estudio de José Luis de Castro  es como visitar Disneyland con un Premier Access… Y es que Jopi se encuentra perfilando un auténtico templo sonoro tras varias décadas al servicio de la música como guitarrista, docente y compositor.

A media hora del centro de Madrid se encuentra su base de operaciones; un lugar moderno, cómodo y familiar, flanqueado por todo tipo de instrumentos de cuerda, amplificadores legendarios, estanterías repletas de pedales y microfonía de primera. Una colección de joyas que refleja su pasión y su compromiso eterno con el mundo de la guitarra, voluntario y de por vida.

El dieciséis de enero se estrenó en todas las plataformas digitales su disco X, el décimo de una cosecha propia que empezó a dar sus frutos en el año 2002 y que ha ido intercalando con grabaciones y producciones de un amplio abanico de artistas.

Jopi es ratón de estudio y león en las tablas, un guitarrista todoterreno que ha girado por escenarios de todo el mundo y que siempre tiene un hueco para Cutaway Guitar Magazine  cuando vuelve a casa.

Lo hemos cazado y aprovechamos antes de que vuelva a salir de gira para hablar de sus proyectos, de su sonido y de todo lo que nos quiera contar.

Hola Jopi, gracias por recibirnos. No hablamos tranquilamente desde la publicación de tu álbum Guitar Room, si no recuerdo mal… ¿Qué has estado haciendo desde entonces?

¡Hola! Uffff, pues la verdad es que no he parado: grabaciones, viajes, conciertos… un montón de cosas. Algunas no son nuevas, ya que se han mantenido desde la última vez que hablamos; me refiero a las giras y grabaciones con Melendi, con quien llevo ya veintitrés años y con el que tengo una relación personal tan buena que es el único artista con el que quiero girar. Estoy genial en todos los aspectos. Tenemos mucha complicidad, hemos escrito temas juntos, el trabajo es constante y por todos estos motivos continúo con él.

Aparte, he grabado muchos discos, algunos con otros proyectos personales como Pasted Rice y otras muchas producciones, tanto grandes como pequeñas; estas últimas las estoy disfrutando mucho porque son más fluidas y agradables que trabajar con la intensidad implícita de las grandes discográficas y sus artistas.

Grabo unas setenta u ochenta canciones al año y este 2026 apunta a superar la media, porque arranco con un disco nuevo de Melendi —para el que hemos grabado unos veinticinco temas, aunque no todos figurarán en el álbum—, otro disco completo de Los Chunguitos… ¡Y eso que aún estamos en enero! Por suerte tengo grabaciones todas las semanas, arreglos… Y luego está mi proyecto instrumental en solitario; siempre estoy entretenido (risas).

Estudio de Jose de Castro "Jopi"

Estudio de Jose de Castro «Jopi»

Publicas material propio cada dos o tres años. ¿Es un tiempo prudencial prefijado para lanzar tus discos o tiene que ver con el proceso de composición? Cuéntanos.

Lo normal es que tenga una guitarra en las manos desde que me levanto, por lo que constantemente van surgiendo cosas. Incluso cuando grabo o trabajo en algún arreglo para una producción se me ocurren ideas que luego desarrollo para mis propios temas. Digo: «¡Esto es para mí!» (risas).

Tengo decenas de carpetas con audios o referencias y los dejo reposar. Los clasifico entre “buenos” y “momentáneos”, porque algunos te dan un subidón puntual pero luego, en frío, o no me gustan tanto o se parecen a otros que ya tengo y entonces los descarto.

Los que llamo “buenos” son los que más me pellizcan y decido desarrollar y trabajar tranquilamente. Me gusta esperar antes de sacar disco porque creo que tampoco tiene sentido publicar uno cada seis meses e ir acumulándolos.

Dame detalles sobre la grabación de X. Lo he estado escuchando y es una pasada. ¿En qué se diferencia el proceso con respecto a tus discos anteriores?, ¿con qué músicos has trabajado?

Pues verás, antes preparaba los temas y quedaba con Enzo Filippone (batería) y José Vera (bajo), que son los que más discos han hecho conmigo. Veníamos al estudio, montábamos todo y grabábamos, en plan old school.

Pero en mis últimos álbumes cambié la fórmula. Ahora hago los temas y, en base a ellos y a su estilo, voy eligiendo los músicos. Hay muchos: Miguel Lamas, Dani Podador, Mario Carrión o Marcelo Novati a la batería; bajistas como José Vera, Guere, Guillermo Vadalá o Alfonso Cifo… Colegas de siempre que, además de ser unos musicazos, tienen sus propios estudios de grabación. También he dejado alguna que otra línea de bajo que grabé y pensé que funcionaba.

Cuentas con la colaboración de Carl Miner en el tema “Madrid/Nashville”. ¿Cómo surgió la oportunidad?

Sí, Carl es uno de mis guitarristas acústicos favoritos de Nashville y lo sigo desde hace tiempo. Graba demos para la tienda Carter Vintage Guitars; le dan una guitarra e improvisa de una manera increíble. Siempre he pensado que toca lo que a mí me gustaría tocar.

Contacté con él y lo invité a participar en un tema en el que toco un dobro con slide y que va en una onda que cuadra con su estilo. Había espacio para dos solos, así que se lo propuse; le encantó la idea y se marcó un solazo precioso.

Fue un honor que aceptara y me hizo mucha ilusión porque dentro de mí sigue habiendo un niño pequeño que admira el trabajo de los demás y puede convertirse rápidamente en el primer fan. Cuando un guitarrista me gusta mucho se lo digo, no puedo evitarlo… y no es por hacerle la pelota, ¡es que soy así! (risas)

Como siempre suenas muy bien. Tu audio limpio tiene mucho cuerpo, los efectos están empleados con moderación y buen gusto, tus patrones rítmicamente impecables… vaya, Jopi en estado puro. Si ahora escuchas Un poco de lo mío (2002), ¿cómo te ves con respecto a ese primer trabajo?

Uff, no tiene nada que ver, es otra historia. Un poco de lo mío es un disco que durante muchos años no pude ni escuchar porque solo me fijaba en los fallos (risas); ahora lo sigo haciendo, pero con cariño.

Ese disco se grabó con los mínimos medios: un Shure SM57, una tarjeta con uno o dos canales de micro, una pantalla Laney 4×12, un Mesa Boogie TriAxis metido en un cabezal Laney que utilicé como etapa y un Ibanez Tube Screamer. No había más. Lo grabamos en casa de un amigo y la pantalla llevaba una manta por encima (risas).

La experiencia no tenía nada que ver con la actual, pero esos temas irradian una frescura difícil de superar; algo relacionado con que es tu primer disco, las cosas que has estudiado, las mezclas de estilos… Un popurrí —de incoherencias incluso— que da a las canciones un toque ingenuo y especial para mí.

Como homenaje a ese disco he revisitado “La mejor casa”, una canción acústica que he regrabado para que suene mejor que hace veinte años, pero que quizá ahora no se me ocurriría.

En mi manera de tocar noto sobre todo la evolución en el control del tempo; en el primer disco el fraseo es más acelerado. Después de haber grabado mucho en estudio y de llevarme collejas aprendí a correr menos, a asentarme, a ser capaz de oír cuando me acelero y a controlarlo. A partir de mi tercer disco ya noté ese progreso, y me lo dio la experiencia de grabar en estudios de verdad y con tiempo limitado (risas).

Ahora grabo en casa tranquilamente y retoco ciertos parámetros según lo que me sugiere el tema, reamplifico, etc. Tengo muchas opciones porque también dispongo de tiempo; aunque eso no quiere decir que sea necesariamente mejor para las composiciones, para el sonido final yo creo que sí.

Con respecto a los efectos, en este nuevo disco X prácticamente no hay plugins porque no me gusta usarlos. Busco definir bien el sonido de las guitarras antes de la grabación para luego tener que hacer los mínimos retoques, ya que si modificas a posteriori algo de EQ en la guitarra puede afectar a su timbre.

En muchas ocasiones uso dos amplificadores a la vez y los stereos están hechos con amplis reales, con un eco antiguo y también con pedales más modernos, con todo lo que me gusta. Soy muy freak de todo lo relacionado con el gear de guitarrista y con el equipo de estudio; ¡colecciono de todo! En definitiva, creo que mis discos suenan mejor ahora.

Pedalera con Joyo

Pedalera con Joyo

¿Qué material has utilizado para la grabación? Guitarras, amplis, pedales…

He usado un poco de todo. Para los sonidos clásicos de Stratocaster utilicé mis dos Fender Custom Shop Masterbuilt fabricadas por John Cruz; una es más mediosa y grande y la otra es más cerradita, pero suena preciosa. Para las partes más duras, con humbuckers, mis Ibanez AZ. Una de ellas tiene pastillas Kloppmann y en estudio funciona muy bien; la humbucker suena muy bonita, con brillo, no se apaga y, encima, cuando la dejas en single parece casi una de verdad y combina muy bien con las demás. Esa la he usado bastante.

También he utilizado acústicas Thomson Guitars, que me encantan, un dobro Gretsch… No he usado ninguna Les Paul porque no he buscado ese timbre.

En lo referente a los amplis, he usado mi VOX AC30 del 65 con su bafle original junto al Marshall JMP Superbass del 71; es como un plexi, pero con la parrilla dorada. Fue el primer año que le quitaron la de plexiglass, pero el circuito es el mismo. Casi siempre he utilizado esos dos juntos; cada uno tiene su timbre y la mezcla es brutal para mi gusto. Para los sonidos con un solo ampli he usado mi cabezal Komet Concorde, que también me encanta, el Marshall Silver Jubilee de 1987 e incluso un Bogner, aunque solo para el tema “Liquid”.

Si hablamos de pedales, he utilizado un eco de cinta Fulltone y el Joyo Tornado en casi todo el disco; a veces su distorsión y otras solo su booster. También un compresor Origin Cali76, una reverb de muelles de Van Amps, un Tri Chorus de rack de los ochenta que tengo para trabajar directo por línea…

Una vez, hablando con Michael Manring, estuvimos dándole vueltas a esta pregunta que voy a hacerte: ¿en qué momento sientes que una canción, a nivel composición, arreglos, etc., está terminada?, ¿cuándo consideras que está lista y paras de añadirle cosas?

A ver, al final hay veces que me complico un poco añadiendo cosas y es algo que me perjudica para el directo, porque casi siempre vamos en formato trío. Hay temas para los que necesitaría el apoyo de otra guitarra o un teclado pero, como los hago pensando en el disco, si considero que una guitarra de ambiente puede aportar algo, la grabo y me da igual.

Los temas los considero acabados cuando tienen todas las partes que creo necesarias. Mi prioridad es no hacerlos demasiado monótonos, así que intento que tengan una estructura pop: intro, estrofa, estribillo o algo similar, un puente, un solo… Hay algunos que salen rápido y otros, como Finally, consisten en un riff que llevo arrastrando desde el segundo disco, pero no he terminado de desarrollarlo hasta ahora. Solía tocarlo en los clinics para explicar ese tipo de técnica rítmica de slap, pero no pasaba de ahí, y mira… ¡por fin lo pude terminar! (risas)

¿Tienes pensado montar banda y tocar X en directo?

¡Claro! Arrancaremos el 26 de marzo en Honky Tonk (Madrid), una sala que suena muy bien y en la que se toca a gusto. Será a las diez de la noche, con Miguel Lamas a la batería y José Vera al bajo. Aunque haremos el 80 % del repertorio a trío, seguramente haya alguna colaboración a las teclas y quizá mi hijo me acompañe con la guitarra en algún tema. Aún tenemos que cerrar más fechas, pero tampoco serán muchos bolos.

Portada de X el último disco de Jopi

Portada de X el último disco de Jopi

Conocemos tu relación con Joyo y tus habituales tours por China. ¿En qué punto se encuentra allí la afición y el interés por la música instrumental de guitarra eléctrica?, ¿qué proyectos tenéis Joyo y tú juntos?

Pues en China la música instrumental de guitarra está en ascenso, al contrario quizá que en el resto del mundo; tiene circuito e interesa mucho siempre que sean temas propios, no covers. Hay escuelas con miles de estudiantes y la guitarra eléctrica arrasa; incluso el pop tiene muchas guitarras y me recuerda al que se hacía en los noventa, con sus partes más duras y solos.

Hay niños que están arrasando, crean afición y animan a los demás a estudiar; estos se sienten identificados con ellos y van a conciertos. La guitarra está fuerte, gusta mucho, siempre hay público y funciona.

La clave es tener tu propio proyecto y, si conectas, puedes ver en las redes sociales chinas cientos de covers tuyas. Yo giro allí porque fácilmente pueden ir cuatrocientas personas a verme e incluso, con buena publicidad, más de mil. Sacamos un libro de partituras con backing tracks en audio para descargar y tocar mis canciones, así que la gente se animó a aprender temas y partes, y todas estas cosas han hecho que mi música sea relativamente popular.

Las covers no llaman tanto la atención porque los niños de siete años ya hacen eso, nota por nota, con más descaro y sin los complejos que cualquiera de nosotros podría tener; sin presión, porque son niños. Yo los he visto, es alucinante: se suben al escenario, tocan y después se van a correr y a jugar, a sus cosas.

Mi relación con la marca Joyo es casi familiar; son quince años juntos. La semana que viene me iré con ellos a NAMM y hablaremos de proyectos que tenemos entre manos. Siempre están abiertos a colaboraciones y desarrollos, y eso mantiene la relación muy viva. Ellos me han hecho mucha promoción en China y han ayudado mucho a mi proyecto.

La relación que tenemos es de amistad; no estamos juntos por el negocio. He tenido ofertas de otras marcas más clásicas y ni me las planteo. Directamente te puedo decir que no los cambiaría porque estoy cómodo con ellos y, hoy día, le doy mucho valor a eso.

He tenido la oportunidad de probar el Joyo Tornado, tu pedal signature, y la verdad es que me impresionó. ¿Podrías hablarme un poco sobre cómo desarrollaste este pedal?

Pues estuvimos trabajando bastante en este proyecto. Quería conseguir una sonoridad parecida a la que tiene el Vemuram Jan Ray, que me gusta mucho, sobre todo para guitarras Stratocaster, pero me parecía un poco estridente en las posiciones intermedias; pierde muchos medios y se quedaba demasiado delgado.

Con el Joyo Tornado mejoramos eso y conseguimos el equilibrio que buscaba, y es un pedal imprescindible para mí. El control de EQ del pedal se puede aprovechar perfectamente en todo su recorrido.

Para hacerlo aún más versátil le añadimos un booster que se puede utilizar exclusivamente como un realce limpio de volumen para arreglos o solos y, además, se lleva bien con los pedales de overdrive que le sumes. Es un pedal que funciona perfectamente con todo tipo de amplificadores, ya sean Fender, Marshall, Vox…

Antes de poner mi firma en un producto me aseguro de que lo que creamos tenga la calidad suficiente y el sonido que busco; otra cosa es que cuadre o no con tu estilo, eso ya es algo personal. Actualmente tenemos otro proyecto en la cabeza que ya te contaré cuando llegue el momento. Estoy seguro de que te va a encantar (risas).

En directo con Melendi

En directo con Melendi

Como el Gear Addict que eres, ¿cuál va a ser tu próximo capricho, tu próxima compra?

Pues ya se ha materializado y la estoy esperando: una guitarra que me está haciendo David Rossi , un buen amigo que trabaja de forma increíble. Sus guitarras están al nivel de Suhr o Fender Custom Shop y las puedes ver en escenarios de giras potentes.

Desde hace muchos años retrastea y repara mis guitarras, y tenía muchas ganas de tener una suya. Me apetecía y le encargué una. No sé aún cuándo llegará, pero va a ser la siguiente y tiene unas especificaciones un tanto particulares.

Será una Strato/Tele; me explico: llevará el puente de una Tele con su particular pastilla, recortado y anclado a la madera del cuerpo. Se le instalará un puente Vegatrem y el resto de la configuración será de clásica Strat. El motivo de esta customización es que las pastillas de puente para Strat que más me gustan son precisamente las que suenan a Tele; siempre voy buscando eso, así que he aprovechado la oportunidad.

El cuerpo será de aliso superligero y resonante; lo hemos elegido bien. El mástil será de arce, redondito y gordote; el diapasón de palosanto de Brasil con radio compuesto de doce a dieciséis pulgadas, planito para que entre bien la mano, y llevará montados trastes medium/jumbo porque me resultan muy cómodos. ¡Estoy deseando que esté terminada!

Genial, pues espero poder probarla cuando la recibas. Y ahora, finalicemos esta entrevista con un poco de chismorreo musical… Después de tantos años de carrera y de cruzarte con muchísimos guitarristas por el camino, ¿crees que puede haber más ego en los escenarios de las orquestas de feria que en los de las giras mundiales?

Gracias a la música me han ocurrido muchas cosas y he conocido a muchos ídolos. En mis tiempos con Suhr, la marca organizaba conciertos en EE. UU. en los que solo tocábamos Guthrie Govan y yo; luego, en Europa, hicimos tres giras juntos. Tuvimos muy buena relación y colaboró encantado en mi penúltimo disco haciendo un solo alucinante, que es el mejor del álbum y que grabó en un momento (risas). En fin, ya lo conocemos: es un guitarrista enorme y no se puede ser más majo ni más sencillo.

Tuve una vez la suerte de abrir un concierto para Joe Satriani y, después de hacer su prueba de sonido, se quedó para ver la nuestra… imagínate mis nervios. Luego se acercó y me preguntó por los pedales que llevaba; me dijo que le encantaba mi sonido. ¡Era como un chaval! Y eso que es uno de los mayores guitar heroes y que llena todas las salas.

También he tocado con Michael Landau, Scott Henderson… y son gente normal. Solo el hecho de viajar y ver a gente tocar por el mundo te pone en tu sitio. Hay que saber perfectamente dónde está uno y dónde no; darse cuenta de eso es algo muy importante.

Cuando algún guitarrista tiene demasiado ego —o llamémoslo “tendencia a la falta de humildad”— es porque se mueve en un círculo muy cerrado y no ha salido de él. Por mucho que nos guste nuestro trabajo, tampoco somos tan importantes. Vivir de la música es una fortuna, pero lo que hacemos no salva vidas.

Fer Gasbuckers
Redacción Madrid

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