Revista de Guitarras

Toni Fayos II

Han depositado su confianza en ti guitarristas como…
Han confiado en mí muchísimos músicos, unos más conocidos y otros no tanto, pero son todos ellos en conjunto los que, con su apoyo, han hecho que hoy el taller siga estando en la brecha. Dentro de una larga lista imposible de reproducir por motivos de espacio podría mencionar algunos como José de Castro y Graham Foster, a los que he construido guitarras; y en cuanto a reparaciones podría mencionar, entre otros, a Carlos Goñi, de Revolver; Santi Campillo, de Mclan Los Lunáticos; Ovidio López, que trabaja con Miguel Ríos y Víctor y Ana…

Bajo el nombre de AFJ Guitars has desarrollado una serie de guitarras Custom. ¿Son trabajos que siguen completamente las especificaciones del cliente?
Hasta el momento, todo lo que he construido ha sido siguiendo las especificaciones que ha marcado el cliente. Yo me he limitado a aportar opciones e intentar vislumbrar lo que busca el músico. A menudo hay que ‘leer entre líneas’ para traducir esas ideas concretarlas.

¿Has diseñado algún modelo propio que esté en tu catálogo habitual o que pretendas que lo esté en el futuro?
A medida que he ido construyendo guitarras he ido reparando en detalles que me gustaría reunir en un modelo propio. Seguirá la línea de la strato, con el cuerpo ligeramente reducido, en la línea de las guitarras Suhr Standard o las Tom Anderson Drop Top; con rebajes ergonómicos bastante pronunciados y buen acceso a los últimos trastes en la unión del cuerpo. La pala la diseñamos José de Castro Jopi y yo cuando construimos la primera guitarra para él. La intención es seguir ese patrón.
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¿Cuáles han sido tus principales aportaciones al mundo de la guitarra?
No creo que haya aportado nada realmente novedoso al mundo de la guitarra. Me distingo, eso sí, por hacer mi trabajo lo mejor que puedo, siguiendo, más o menos, las mismas técnicas que la mayoría de los luthiers. Eso sí, cada uno tenemos nuestra manera de hacer las cosas, como dice el refrán: “Cada maestrillo tiene su librillo”.

¿Cuál es para ti la mejor madera que se puede utilizar para construir un cuerpo?
R: Soy de la opinión de que no hay mejores o peores maderas. Todo dependerá del objetivo que se pretenda conseguir, del sonido que busca el músico, de las pastillas que llevará el instrumento, etc. Sin embargo, sí puedo decir que, por ejemplo, para sonidos clásicos de Stratocaster y Tele, el aliso es mi preferida. El fresno de pantano (swamp ash) también me encanta, pero si tuviera que decantarme lo haría por el tono más dulce y cálido del aliso. Ambas son maderas consideradas ‘clásicas’ en sonidos vintage. Para sonidos más modernos y sucios la caoba es mi preferida, a solas o en combinación con alguna tapa de arce vistosa que añada claridad al tono denso de esta madera.
Independientemente de la variedad de la madera, que puede ir más en función de los gustos, lo que considero muy importante es que antes de ser usada para la fabricación de un intrumento haya sido sometida a un proceso de secado y almacenaje durante el mayor tiempo posible. Últimamente también me decanto más por maderas cuanto más ligeras, mejor.

¿Y un mástil?
Si en la construcción de un cuerpo es importante el proceso de secado, en el caso de un mástil es absolutamente crucial. De ello dependerá la estabilidad y durabilidad del mástil, además de sus cualidades tímbricas. Por ello procuro almacenar toda la madera que puedo, sobre todo diapasones y arce para mástiles. En mi almacén hay alrededor de 300 diapasones, algunos de ellos con más de 15 años de antigüedad. Siempre procuro usar los más viejos. Me gustan especialmente los mástiles de arce, combinados con diapasón de Indian Rosewood. Los de arce solo los encuentro demasiado percusivos, aunque, dependiendo del cuerpo, pueden ser el complemento perfecto para conseguir un sonido bien definido.
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¿El puente ideal?
No creo que exista un puente ideal. De hecho, tampoco pienso que haya un puente perfecto. Todos tiene sus virtudes e inconvenientes. Dependerá del uso que se la vaya a dar. No hay duda en que el Floyd Rose y sus variantes será el más indicado para el abuso de la palanca. Después, para un uso comedido de la misma serían una buena opción los puentes Gotoh tipo fulcrum de dos pivotes con silletas macizas, que permiten un perfecto equilibrio entre afinación y uso del vibrato. Para los amantes del sonido strat puro no hay duda, los puentes de seis tornillos y silletas de chapa de acero son los más adecuados para ofrecer ese tono clásico de color añejo tan característico. Y, para Telecaster, me decantaría por el típico puente de chapa, pero con silletas compensadas en latón. Conserva el twang típico de ese tipo de guitarras más que otros de base más gruesa y silletas macizas.

Y si buscaras versatilidad ¿qué materiales y construcción usarías?
La ‘superstrat’ es para mí el modelo de guitarra más versátil. Consiste en una guitarra con cuerpo de aliso y configuración de pastillas HSS (Una doble en el puente y dos simples). El trémolo debería ser de dos pivotes y el mástil, de arce y rosewood, con trastes jumbo y clavijero de bloqueo atornillado al cuerpo. No debería ser demasiado fino y el radio del diapasón, eso sí, compuesto. Con estos componentes se consiguen desde sonidos limpios clásicos a modernos y saturados.

¿Cuál es para ti el mejor acabado que se puede aplicar a una guitarra y por qué?
Yo suelo usar poliuretanos en los acabados de mis guitarras. El acabado es un factor más en la lista de elementos que intervienen en el resultado final de un instrumento, pero no creo que sea tan decisivo en el caso de instrumento eléctricos. Tan importante como el material es el modo en el que se aplique. No es lo mismo aplicar un poliuretano muy duro y grueso que una capa más fina y flexible. Es cierto que el poliuretano, últimamente, tiene ‘mala prensa’ pero yo me pregunto: ¿Si afectara de manera negativa en el sonido de un instrumento, lo usarían marcas como Anderson, Suhr, PRS…? Por contra, a la nitroceluosa, de la que muchos hablan maravillas, le veo bastantes desventajas prácticas. Además de su dificultosa aplicación, impide que la mano se deslice correctamente por el mástil cuando se suda. También es un acabado que se deteriora con facilidad. Sin embargo, reconozco que si eso es lo que se busca, también es una buena opción para conseguir ese puro sonido vintage.
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¿Cómo es habitualmente tu forma de trabajo?
El cliente llega al taller con una idea en la cabeza. En ocasiones lo tiene bastante claro y en otras necesita que le asesore en cuanto a maderas a utilizar, etc. Lo que sí es habitual es que tenga bastante claro el objetivo final. Mi labor en ese momento consiste en traducir los deseos del cliente en tipos de madera, pastillas, trastes, medidas del mástil, etc. Para sacar conclusiones hablamos largamente de instrumentos con los que se encuentra cómodo, guitarristas que tienen el sonido parecido al que busca; probamos instrumentos con diferentes tipos de trastes, radios de diapasón, grosor de mástil… Por último, explico al cliente los pros y los contras del instrumento que entre ambos hemos ideado.

Vives en una zona costera ¿algún consejo para los que, como tú, tengan sus instrumentos sometidos a una humedad más alta de la recomendable?
Realmente, mi taller está en un lugar que dista unos 35 Km. de la costa, aunque la verdad es que en Valencia hay una humedad bastante elevada. En mi taller tengo deshumidificadores y aire acondicionado, que ayuda bastante a mantener el ambiente de trabajo algo seco. Mi recomendación para aquellos que viven cerca de la costa es, en primer lugar, guardar siempre el instrumento en el estuche después de tocar. El aire de la costa es más corrosivo debido al salitre y estropea los herrajes fácilmente. También es fundamental limpiar las partes metálicas siempre después de usar el instrumento.

Parece que, últimamente, hay cierto regreso al pasado, vuelve a estar de moda lo vintage, estética y funcionalmente. ¿Consideras un atraso usar una guitarra cuyas pastillas hacen ruido de fondo, el diapasón tiene un radio de 7’25 y no permite acciones bajas… en pleno siglo XXI?
Depende de lo que se busque, pero en ningún caso lo considero un paso atrás. Determinados detalles llevan a un sonido concreto y hay sonidos que requieren de determinado tipo de traste, radio de diapasón, etc. Para mí, por ejemplo, las pastillas singles son puras cuando tienen su ruido de fondo incluido. La mayoría de pastillas tipo stack que he probado suenan parecidas a una single, pero no me gustan. También hay gente que se encuentra más cómoda con especificaciones más vintage.

¿Acaso una guitarra con trastes jumbo, radio mayor del diapasón, pastillas sin ruido y maderas actuales no puede alcanzar el mejor sonido?
Lo del sonido es siempre subjetivo, es muy relativo. Yo lo que creo es que lo mejor es buscar un equilibrio entre lo funcional y lo tradicional. Se pueden combinar ambos aspectos tratando de encontrar las ventajas de ambos. Cuando se buscan sonidos vintaje puros sí que son importantes determinados detalles que, a veces, se consideran poco prácticos. Un intrumento vintage de trastes finos sufriría cambios de matices si colocáramos trastes de mayor tamaño. No creo, sin embargo, tan determinante en el sonido el radio del diapasón.

¿Qué opinión te merecen las guitarras fabricadas a partir de kit tipo Warmoth, All Parts, etc?

He montado en varias ocasiones kits de guitarras de marcas como las mencionadas y de otras como USA Custom Guitars. Puedo afirmar que tienen buena calidad, en general están bien. Pero disponer de una buena guitarra no consiste sólo en adquirir buenos ‘ingredientes’, el montaje es fundamental. Pero lo cierto es que si se montan bien y se les practican las acciones necesarias (renivelar los trastes y rematar los extremos, tallar una cejilla correctamente, apantallado y cableado correcto, buen ajuste…) pueden superar, en algunos casos, a instrumentos de grandes marcas. Los kit son una alternativa más.

Realmente ¿Es imprescindible desembolsar una buena cantidad de dinero para disponer de un buen instrumento?
No creo que sea imprescindible. Hoy en día, con la oferta que hay en el mercado, tanto de grandes marcas como de medianos y pequeños constructores, se pueden conseguir instrumentos de precio no muy alto de buena calidad. Eso sí, hay que saber buscar. Ahora bien, como en todo, si se quiere un instrumento con mayúsculas, hay que ‘rascarse’ más el bolsillo.

En algunos casos, ¿merece la pena comprar un instrumento de gama media y después llevarlo a un luthier para que lo ponga a punto?

Exceptuando algunos instrumentos de gama alta, la mayoría necesita una buena puesta a punto. Cada instrumento tiene un límite que no puede sobrepasar. Es decir, que por mucho que cambiemos elementos a una guitarra intentando mejorarla, llegará un momento que no dará más de sí. A menudo me encuentro con casos de clientes que, antes de recibir o probar un instrumento a fondo, se ponen en contacto conmigo para realizar modificaciones. Recomiendo, en estos casos, hacer balance del precio que alcanzará todo en su conjunto y buscar en el mercado el mejor instrumento al que podamos acceder por ese importe.

Pues tomamos nota. Muchísmas gracias, Toni.
Gracias a vosotros y, sobre todo, gracias a la gente que ha confiado en AFJ Guitars a lo largo de todos estos años. Ha sido un placer.

Óscar Aranda

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