Supro Royale 1932R
Supro es una de las marcas pioneras del rock & roll. Fabricados originalmente en Chicago entre 1935 y 1968, los amplificadores y guitarras Supro aparecen en grabaciones emblemáticas de artistas icónicos como Led Zeppelin, The Rolling Stones y David Bowie.
Tras su relanzamiento en 2014, Supro ofrece ahora una selecta gama de amplificadores de válvulas y pedales analógicos de inspiración vintage que capturan el legendario sonido Supro.
El ampli que revisamos ahora es el Supro Royale 1932R es un combo a válvulas de 1×12″ y 50 vatios diseñado específicamente para ser la plataforma de pedales definitiva, rompiendo con el molde tradicional de Supro de priorizar un gran headroom y mucha potencia. Pero antes de ir con ello un poco de historia.
Un poco de historia
La historia empieza en los años 30, no con Supro, sino con una criatura más grande: National Dobro. Si National era el producto premium y fino, Supro nace en 1935 como su alter ego económico. Eran instrumentos para quienes querían el sonido, pero no podían pagar el lujo del acabado. Pero ojo, que lo «económico» en aquella de Chicago no era sinónimo de malo, sino de directo al grano.
En los 40, los dueños de National Dobro deciden reestructurarse. Nace Valco, un acrónimo de los nombres de los tres socios: Victor Smith, Al Frost y Louis Dopyera . Valco era la fábrica, la maquinaria que escupía amplificadores y guitarras para medio mundo: National, Supro, Airline (para Montgomery Ward), Oahu e incluso Gretsch.
Mientras National era el escaparate, Supro fue el caballo de batalla. En los 50 y 60, Valco produjo miles de amplificadores bajo el nombre Supro. Y aquí llega la primera gran verdad, si abres un National y un Supro de la misma época, probablemente el chasis sea casi el mismo. Sólo cambia la pegatina y el color del tólex . Es como pagar menos por el mismo coche, pero sin la tapicería de cuero.
Como todo buen cuento de rock, hubo un final trágico. En 1967 Valco se fusionó con Kay, y para 1968-1969 la fiesta se acabó. La compañía quebró. Supro desapareció del mapa, convertido en polvo de estrellas y leyenda.
Durante décadas, el nombre pasó de mano en mano.
Apareció un intento de resurrección en los 80 con piezas viejas, pero nada serio. Hasta que en 2013, la magia volvió. La compañía Absara Audio (dueños de Pigtronix) compró los derechos y, ojo al dato, fichó a Bruce Zinky, diseñador de amplificadores para Fender en los 90, para reconstruir los circuitos clásicos con fiabilidad moderna.
Así que cuando conectas un Supro Royale, no estás tocando un “clon”, estás tocando con el nieto del ampli que acompañó a Page en sus primeros acordes y a Hendrix antes de ser Hendrix.
Vamos a echarle un vistazo.

Supro Royale 1932R
Cuando sacas el ampli de la caja sus 22 kg te dan a entender que esto no es un combito para practicar en casa. El tolex Black Scandia con esa textura de lunares blancos, el piping crema y la rejilla de arpillera beige te transportan a 1962, pero al darle la vuelta ves el panel trasero y entiendes que esto es un ampli del siglo XXI disfrazado de vintage.
Canales y controles
Los controles están en la parte superior, al estilo Thunderbolt clásico, pero el chasis va montado en la parte trasera superior. ¿El problema? Cambiar las válvulas es una pesadilla de cirujano. Tienes que desmontar el chasis entero o tener manos de niño de 8 años y visión de rayos X . Un detalle que en Cutaway no podemos pasar por alto.
El amplificador es un monocanal que presenta los siguientes controles: Volume, Boost, Treble, Mid, Bass, Reverb Level, Reverb Dwell, Master. Cuenta a su vez con los siguientes selectores: Boost On/Off, Reverb On/Off, Loop On/Off.
Presenta un selector de tres posiciones Standby / Class AB (50W) / Class A (35W) que es la joya de la corona. En posición Class AB (50W), el amplificador se comporta como un Fender Deluxe con esteroides: respuesta rápida, medios ligeramente esculpidos (scooped), graves firmes. Es el modo “plataforma de pedal” puro y duro.
En Class A (35W), la cosa cambia: el ampli se vuelve más Supro, con ese sag característico, medios más gruesos y una respuesta más esponjosa. La diferencia de volumen no es abismal, pero la personalidad cambia por completo.
El boost es ajustable, algo que agradecemos. No es un “más volumen y ya”, sino un empuje que satura la etapa de preamplificador de forma orgánica
La reverb con los controles de Level y Dwell puedes llevarla desde un susurro hasta la reverberación de una catedral, aquí se notan las válvulas.
En uso, sonando
Conectamos una Stratocaster en el modo Class AB y… sí, suena a Fender. Pero no a un Twin Reverb de los 70, sino a un Twin con actitud. Los graves están presentes, definidos, sin ensuciar, los agudos cantan, pero sin apuñalarte el tímpano. Es un limpio grande, redondo, con cuerpo . El tipo de sonido que los puristas de Fender dirían “para eso me pillo un Deluxe”.
En el modo Class A todo cambia. Con una Les Paul P90, el ampli cobra vida propia. Los acordes suenan con ese thump de gama media que caracteriza a los Supro de los 60. No es un sonido pulcro, es un sonido con carácter y cuando subes el volumen a 7 u 8, empieza a romper de forma natural: no es una distorsión violenta, sino un grain grueso, mordaz, casi áspero. Tiene ese punto donde el limpio cuando lo aprietas en el ataque.
Se traga los pedales de manera exquisita, está diseñado para ello, con overdrives tipo Tubescreamer empasta perfecto, sin colorear, con tipo Klon se potencian los medios y con los fuzz en Clase A es algo caótico y en Clase AB es más controlado, más contemporáneo.
No es un ampli estéril que solo amplifica. Aporta su granito de arena: ese empuje en los medios, esa calidez en los graves y con el master volume, puedes saturar la etapa de potencia a volumen de habitación sin que los vecinos te declaren la guerra.

Supro Royale 1932R, controles
Conclusiones
El Supro 1932R Royale es un buen ampli, tal cual. Ofrece una paleta sonora que va desde el Fender limpio y grande hasta el Supro grueso y mordaz, pasando por una de las mejores plataformas de pedales que hemos pisado.
Aquí tienes si quieres un ampli para toda la vida, que te hará sonar a tu manera y se adaptará a cualquier género que no requiera un high-gain extremo.
Pruébalo y saca tus propias conclusiones, siempre es lo mejor.
Eric Baumann

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